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¡Socorro! Puede que pronto esté en tránsito profesional

En estos tiempos que corren, en los que la economía se tambalea y los trabajos han dejado de ser estables, cada vez es más frecuente encontrarse en situación de tránsito profesional. ¿Asusta, verdad?



Claro que también hay ocasiones en que somos nosotras quienes tomamos la decisión de cambiar de trabajo, emprender, o hacer temporalmente un parón laboral. Pero no por hacerlo voluntariamente resulta siempre más fácil.

Son diferentes las circunstancias que nos llevan a esta situación de tránsito profesional, y dependiendo de cada una, hay diferentes cosas que podemos hacer además de lo obvio: respirar hondo y echarle valor.

Cuando decidas cambiar de empresa

La tasa de desempleo en España está a día de hoy en un 25%. Cada día cierran empresas que no soportan la falta de ingresos debido a la situación económica, por lo que además de haber muchas personas para ocupar cada puesto de trabajo, también hay cada vez menos empresas a las que cambiarse.

A pesar de esto, sigue habiendo cierto movimiento, no es una utopía pensar en cambiar de empleo, aunque es cierto que tendemos a ser más conservadoras respecto a los cambios por miedo a la solvencia de nuestra futura empresa.

Si tienes claro que necesitas un cambio, estés en el país que estés, no permitas que la situación económica te paralice. Eso sí, comprueba la solvencia económica de la empresa que quiera contratarte antes de dar el salto. El dicho “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer” está hecho para cobardes.

Cuando decidas emprender

Hay áreas donde emprender no es ninguna locura, especialmente en el sector Servicios y en el de Nuevas Tecnologías. Por ejemplo (y no es una recomendación), cada vez hay más personas mayores, por lo que cada vez necesitan más servicios: a domicilio, centros de día, ocio, residencias, etc.

En el ICO – Instituto de Crédito Oficial, dan algunos préstamos a emprendedores con ideas novedosas, aunque al presentar la solicitud exigen que vaya acompañada de un plan de viabilidad (si no quieres o no puedes pagarlo, te lo hacen gratis en tu Comunidad Autónoma). No se trata sólo de cumplir un trámite, ese plan de viabilidad te dará A TI la tranquilidad de saber que no te estás lanzando al vacío.

Sé precavida, no dejes tu trabajo actual mientras no dispongas de un buen modelo de negocio, un experto te haya dicho que tu proyecto es económicamente viable, te hayan concedido el préstamo si lo necesitas, hayas alquilado un local si vas a necesitarlo, y tengas los permisos de tu Ayuntamiento. Cuando tengas todo eso, ¡Ánimo, TÚ puedes!

Cuando hagas un parón laboral

En la vida hay circunstancias que nos hacen dejar el trabajo aunque pensemos que algún día volveremos al mundo laboral. Un familiar enfermo, el deseo de prolongar la baja maternal, la decisión de estudiar cuando no es compatible con tu horario laboral, viajar por el mundo…

Lo primero, intenta siempre pedir una excedencia. Al ser baja voluntaria no tienes derecho a cobrar prestación por desempleo, ni ellos tienen obligación de reincorporarte a su plantilla cuando se termine la excedencia, aunque sí estarán obligados a reincorporarte cuando necesiten contratar a alguien en un puesto semejante al tuyo. Al menos sabes que en algún momento podrás reincorporarte. (Según las leyes españolas, desconozco cómo es en otros países)

Si no tienes un año de contrato indefinido en la empresa, no tienes derecho a excedencia. No permitas que esto te desanime, vive este periodo disfrutando de tener otro tipo de vida, y no pensando si encontrarás empleo a tu vuelta. Una vez que la decisión está tomada, asúmela y no vivas en el miedo.

Cuando te quedes sin trabajo remunerado

Lo primero de todo, tu no “estás parada”, estás “en tránsito profesional”. La expresión “estar parado” es terrible y falsa, las connotaciones que tiene desmoralizan incluso al/la más fuerte. Piensa que tú no estás parada porque te mueves. Te mueves preparando tu curriculum, mandándolo a las ofertas de empleo, presentándote a entrevistas, pensando posibles opciones, etc.

Las emociones nos pueden cuando estamos asustados. No permitas que esto te suceda, corres el riesgo de hacerte “mala sangre”. Te pongo un ejemplo: a veces nos pasa que aunque salgamos de la empresa creyéndonos el argumento de quien nos da el finiquito, “eres la más nueva del área” o “no hay dinero para x”; al cabo de unas horas empiezas a inflar el globo y a pensar “mi jefe es una mala persona”, “en el fondo era una excusa”, “mi compañero X ha malmetido contra mí”, etc.

Es natural sentir miedo cuando te enteras de que te han despedido, es humano y muchas veces inevitable. Aunque debes reaccionar rápidamente, piensa siempre que:

  • .Tú vales lo mismo tengas trabajo o no lo tengas. Tu Autoestima no debe verse afectada.
  • .NADA es para siempre. Saldrás de esta situación, y lo harás antes si tienes una actitud proactiva.
  • .¿Crees que en 10 años recordarás estos días con el dramatismo con que lo vives hoy?

No es que quiera quitar importancia a lo que te está pasando, sé que es serio. Lo que intento transmitirte es que cuanto menos dramática sea tu visión, menos sufrirás y más despejada estarás para buscar soluciones. La proactividad es fundamental para salir de esta situación. Muévete lo más posible y cuanto antes; los empresarios no vienen a casa a ofrecernos trabajo. Y si tardas en encontrarlo no te asustes, nada detiene tanto al ser humano como el miedo.

“El fracaso consiste en no persistir, en desanimarse después de un error, en no levantarse después de caer.” THOMAS A. EDISON

Marta Morón Torres

Cómo aflorar el máximo potencial interno

De alto rendimiento se ha hablado durante años, se sigue hablando y no se parará de hablar mientras existan las empresas, pues todos queremos que las máquinas produzcan más y mejor.

 

Por ejemplo, en un coche en el que queremos aumentar su rendimiento mejoramos o cambiamos si hace falta: la electrónica, el peso, el diseño, la aerodinámica y modificamos todo aquello que creemos conveniente, o sea, hablamos de cosastangibles ; inventamos como bajar los costes y subir la productividad para tener mejores amortizaciones y hacer mucho más con menos coste. Pero cuando hablamos de personas introducimos una variable muy importante, diferente, no sólo hablamos de lo tangible que se ve, que se toca, sino de todo aquello que es intangible como son las emociones, los pensamientos, las palabras, los valores, la imaginación, los estímulos, las percepciones, la esperanza, las creencias, la coherencia, la sintonía, y un cúmulo de intangibles que no se ven con los ojos, que no se tocan con las manos pero que se sienten en el interior. Este cúmulo de intangibles es el combustible, la energía, la fuerza, la pasión o la ilusión para que cada una de las personas aflore su máximo potencial interno y aumente su rendimiento sin hacer un esfuerzo consciente.

 

Durante muchos años hemos formado a las personas a través de conocimientos externos como son las finanzas, la informática, la estadística, el liderazgo, el servicio, las leyes, la comunicación…, todo aquello que venía dado desde fuera para que entrara en nuestro cerebro. Cientos de escuelas, universidades, escuelas de negocio, masters, PDG’s, etc. nos han inculcado, grabado, sellado todo aquello que había que hacer, conocer, saber y entender para luego ponerlo, lo mejor posible, en acción para conseguir los mejores resultados.

 

El mundo ha cambiado, la forma en que necesitamos ha cambiado, lo que pedimos y como lo pedimos ha cambiado, nuestro entorno, nuestros gobiernos, la tecnología, las comunicaciones, los protocolos, los negocios han cambiado, por lo tanto, es coherente pensar que debemos cambiar nuestros paradigmas. Si cambiamos los paradigmas, nuestros pensamientos y formas de decir-actuar-trabajar cambiarán nuestros valores, por lo tanto cambiarán nuestros resultados y esto es nuestro destino.

 

En primer lugar, propongo NO trabajar de fuera a adentro creándonos circuitos impresos en nuestro cerebro, llámense hábitos para hacer lo que otras personas, profesores o gobiernos quieran que hagamos y empecemos a equilibrarnos, a ser coherentes para poder pensar, decir y hacer en la misma dirección coherentemente lo mismo. Pues como sabemos hay mucha gente que piensa una cosa, dice otra y hace algo completamente diferente.

 

Si quieres estar en este mundo del futuro que es hoy, debemos equilibrarnos, ser coherentes y tener el coraje de ser libres, de decidir, de soñar con aquello que haya decidido para visualizar lo que quiero conseguir, de sentir y emocionarme para tener ilusión y pasión por lo que quiero, de tener confianza en mí mismo, creer firmemente en mi deseo, no tener miedo y simplemente solucionar los problemas y obstáculos que me irán viniendo por el camino. Saber con quien me rodeo y saber pedir a todos ellos, incluido a mí mismo, de la forma correcta, en el modo adecuado y en el momento preciso, la ayuda necesaria encaminada a conseguir lo que he decidido obtener.

 

 

Y por último, siendo de bien nacido ser agradecido, crear una gran autoestima personal y a la gente que me ha ayudado a crecer y a conseguir lo quería, agradeciendo todo aquello que ha hecho por mí.

 

El cambio de paradigma que propongo es trabajar de dentro a afuera . Primero equilibrarnos, conocernos, escucharnos, hablarnos, creer en nosotros, saber qué buscamos y luego, ir a buscar fuera los Recursos Necesarios .

Señores, y esto es como un boomerang, cuanto más doy más recibo, y cuanto más sigo estos 6 pasos (decidir, visualizar, sentir, creer, pedir, agradecer) mejores son sus resultados, mejor está conmigo la gente que me rodea y más me ayudan.

Y en esta dirección es cuando consigo mi alto rendimiento

Gustavo Piera     http://www.rrhhmagazine.com/articulos.asp?id=965

Cuidar y nutrir el talento

La compensación y los beneficios ya no dictan el por qué y el cuándo, una persona talentosa se une o se aleja de una compañía. Hoy, los dos factores más importantes son la calidad del liderazgo y la habilidad de los empleados para trabajar de manera relajada.

En este artículo, les ofrecemos 10 tácticas para líderes de equipos, que deben atraer y retener el mejor talento imaginable, en el momento más difícil imaginable.

1. Enseñe el negocio: En las grandes organizaciones, los empleados raramente tienen un claro sentido de lo que su patrón produce, lo que comercializa, cómo es la industria a la que pertenece, o cuál es la ventaja competitiva de su empresa. A veces, las personas necesitan ver la compañía desde afuera, antes de poder entenderla totalmente. Por eso, es importante llevar a su equipo a exposiciones, donde los productos o servicios de la empresa son presentados. Esto les compromete y les ayuda a entender su contribución. .

Muéstreles su hoja de balance y ayúdeles a entender cómo, cada cosa que ellos hacen, puede afectar al mismo.

Cuando las personas son educadas, se comprometen. Y, si están comprometidas, probablemente también estén divirtiéndose. ¿Quién va a dejar una trabajo comprometedor y divertido si, además, la paga es buena? .

2. Promueva cambios de carrera: Hace tiempo que los títulos ya no definen ni la identidad, ni la función de una persona. Hoy más que nunca, los empleados se consideran -ellos mismos- personas libres de cambiarse de trabajo, con gran frecuencia y poca vacilación. Por consiguiente, las compañías deben ajustar sus empleos para ser más fluídas y efectivas.

Cree un “Inventario del Talento”, que contenga el nombre de cada empleado junto a sus habilidades e intereses (relacionados al trabajo y otros). Así, los líderes de la compañía pueden usar esa base de datos, para proponer a los empleados nuevos trabajos que -con seguridad- les interesarán y desafiarán. A veces, esto significará crear un nuevo empleo para un empleado valioso pero inquieto. El beneficio de retener el talento es, de lejos, mucho más importante que la molestia o el costo de re-pensar el organigrama.

3. Preste atención a la Regla de Oro: No trate a las personas de la manera en que usted quiere ser tratado. Trátelas de la manera en que ellas quieren ser tratadas. Cada compañía es un abanico de personas con distintas necesidades y expectativas. Los líderes necesitan reconocer la importancia de un “servicio personalizado” si esperan retener el mejor talento. Todo depende de usted, usted, usted… y usted.

4. Aliente la libertad de expresión: Organice after-hours; salga a almorzar con su equipo y bromee con ellos antes de su próxima reunión. Alentando, a todos los miembros, a conversar sincera y abiertamente, el líder construye un clima de confianza. Es ese clima el que, a su vez, le proporcionará la visión acerca de aquello que piensan las personas de la compañía. Así sabrá de la frustración, el enojo y la apatía, antes de que éstas se manifiesten: es su oportunidad de actuar proactivamente.

Una simple pared puede decir mucho, así, podría usar “la pared del graffiti”. O sea, una superficie que se transforme en un foro de discusión de temas que los empleados no sientan cómodo expresar abiertamente.

5. Establezca un sistema de “padrinazgo”: Un mentor es algo así como “la bola de cristal” del nuevo empleado. Aunque todavía no son muy utilizados, los mentores brindan una sensación de “pertenencia” a las personas, cuando éstas ingresan en un nuevo ambiente organizacional. Introduciendo inmediatamente a los nuevos reclutas en la “cultura organizacional”, los mentores les hacen sentir importantes y necesarios para el éxito de la compañía. Si se sienten necesitados, es más probable que deseen quedarse.
Los nuevos empleados necesitan ver la red social en acción. En otros términos, necesitan ser testigos de las interacciones entre las personas, ver las reuniones que despliegan y compartir el almuerzo con personas de todas partes de la organización. Necesitan ver cómo funcionan en realidad las cosas.

6. Sea divertido: Permita que las personas de su organización “personalicen” su espacio: esto construirá un “nido” que animará la productividad y la creatividad. Compre unas latas de pintura y algunos accesorios y déjelos hacer… la diferencia en el ambiente y la actitud le dejarán pasmado. .

Es importante que los líderes orquesten “viajes espontáneos” con sus equipos. O sea, salir juntos y sin planificación a partir de algún trabajo que estén realizando. Este tipo de salidas comunican una cultura de sinceridad y diversión.

7. Conozca a su genteYa sea que su equipo consista en un grupo de 3 o 193, usted debe saber el nombre de cada persona que trabaja con usted. No hay más que decir.

8. Clarifique sus comunicaciones: Los nuevos empleados raramente saben lo que se espera de ellos exactamente: cómo serán evaluados, o con quiénes trabajarán la mayoría del tiempo. Comunicar todo esto de manera clara e inmediata es trabajo del líder. Los líderes de equipo deben comunicar, concisa y claramente, las expectativas desde el primer día. Esto establece una sensación de orden y confianza en todos los empleados, nuevos y viejos.

9. Realice entrevistas “de salida”: La retención de talento, empieza a menudo al final del proceso… Si no tiene un claro fin en mente, a la hora de conducir la entrevista con alguien que está dejando su compañía, usted está perdiendo una gran oportunidad: un empleado que se va y que ya no tiene “compromisos o ataduras” con la compañía, es una fuente sumamente importante de feedback. Por supuesto, para que este tipo de entrevistas sea efectiva, debe haber generado ANTES un clima de confianza. Mucho antes de recibir la renuncia.

10. Venda su empresa: Venda su compañía a las personas de talento, de la misma manera en que usted vendería sus productos a sus clientes. Anuncie su ventaja competitiva. .


Los líderes deben armarse con un conjunto de frases atractivas e irresistibles para las personas con talento. Su discurso debe ser conciso, motivador y, además, debe contestar este tipo de preguntas:

¿De qué manera es diferente su compañía? ¿Qué entiende por trabajar relajado? ¿Cuál es su visión? ¿Cuál es su ventaja competitiva? ¿Por qué una persona talentosa debería unirse a su equipo? ¿Qué beneficios usted le ofrece?

http://www.degerencia.com/articulo/cuidar_y_nutrir_el_talento

5 Características propias de la mente emprendedora

Sobre el tema de los emprendedores es algo de lo que hablamos habitualmente en este blog y ya hemos dicho muchas veces que para ser emprendedor hay que valer y poseer unas cualidades innatas.

Y es que no todo el mundo vale paraemprender sin red su aventura profesional.

Siempre he dicho que los emprendedoresposeen unos rasgos o características propias que no poseen los trabajadores por cuenta ajena.

¿Qué cualidades o formas de pensar caracterizan la mentalidad emprendedora?

1. Creatividad

El emprendedor es capaz de ver las cosas de manera diferente. Ya sea con nuevos productos o nuevos procesos, los emprendedores poseen la habilidad de ver los agujeros en el mercado y crear innovaciones para llenarlos.

Se trata de la creatividad unida a la curiosidad: “qué pasaría si”.

2. Predecir  día a día

Los emprendedores tienen una idea de como quieren que sea su negocio y día a día trabajan por hacer que así sea.

Para muchos estudiosos del management eso es una de las causas de los fracasos pero para mi es una virtud. El actuar bajo un plan de empresa definido previamente a la apertura del negocio encorseta las habilidades emprendedoras.

¿De qué vale un plan de negocio para el lanzamiento de un nuevo producto o entrar en una nueva actividad si no podemos retroalimentarnos diariamente de lo que aprendemos día a día? El emprendedor posee la capacidad de aprender día a día y llevarlo a la práctica, algo impensable en los ‘cuadriculados’ planes de empresa de las grandes compañías.

3. Comodidad con la incertidumbre

Los emprendedores juegan con la incertidumbre de lo que podrá pasar mañana. Hay gente que no puede trabajar bajo esa presión, sin embargo los emprendedores suelen estar relativamente cómodos en su actividad siendo conscientes de que al día siguiente cualquier cosa podría pasar.

No es que se encuentren cómodos con la incertidumbre, pero si que saben manejar mejor la situación que otras personas.

4. La experimentación diaria

A la comodidad de las tareas rutinarias, los emprendedores van más por la experimentación diaria.

Cada día se presenta como una nueva oportunidad de experimentar en su negocio y conseguir mejores resultados que el día anterior.

La capacidad de experimentar con productos, procesos y resultados, no importa donde los resultados pueden conducir, es el elemento clave de esta cualidad. Eliminar expectativas sobre resultados y dejar que estos lleven a direcciones completamente nuevas es una característica de la mentalidad empresarial o emprendedora.

5. Humildad en su actitud y proyecto

Los grandes egos pueden destruir las mejores ideas. Los empresarios que están comprometidos con la solución de un problema de su negocio o la reinvención de un producto o servicio, poseen una humildad en ello. Los emprendedores pueden generar y promover sus propias ideas, pero además son proclives a buscar la colaboración de cualquiera que contribuya al éxito del proyecto. Tienen más desarrollada la habilidad colaborativa que muchas otras personas.

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¿Todo el mundo puede tener una mente empresarial o emprendedora? Probablemente no. Pero con el tiempo y la práctica, podemos empezar a pensar más como emprendedores. Podemos empezar a hacer cambios sutiles en el pensamiento antiguo y reflexionar sobre lo que nos impide explorar una nueva idea o dar el salto y el lanzamiento de nuestro propio negocio.

http://delcampovillares.com/5-caracteristicas-propias-de-la-mente-emprendedora/#more-3479

¿Consigues o trabajas?

Todos – tú también – conocemos la “fórmula del éxito”: “10% inspiración y 90% transpiración”. Es decir, dedica sólo el 10% de tu esfuerzo y actividad a innovar, crear y planificar lo que quieres conseguir y emplea el restante 90% en sudar, o sea, ejecutar.

 

Ejecutivo

El ámbito laboral ha elegido la palabra “ejecutivo” para significar, precisamente, esa función a la que dedicamos la mayor parte de nuestra energía.

Los ejecutivos altos y medios ejecutan, principalmente, a través de la “toma de decisiones”. En esa función su desafío es ampliar el número y la riqueza de opciones disponibles, decidir la más adecuada, comunicarla y asegurar su consecución.

Los contribuidores individuales – los que están en contacto con los clientes externos – son los encargados de ejecutar esas decisiones. Son, también, ejecutivos. Su función de ejecución se refiere a la “realización de las acciones decididas en los niveles de ejecución superiores”.

VACMO (Voy A Conseguir Mi Objetivo)

El mes pasado publiqué (en formato resumido) el proceso de 21 Pasos para establecer Objetivos con propósito (alineados con mi ser y con mi empresa). Disponer de una plataforma sólida y poderosa como VACMO sólo te sirve para cubrir tu “10% de inspiración”, sino que te provee de una palanca potente y eficaz para “Ejecutar”. Así pues ahora te enfrentas al 90% restante: la ejecución.

Una de las formas más frecuentes para medir la eficacia de nuestra ejecución es a través del logro, es decir, los resultados.

¿Consigues o trabajas?

La pregunta encierra una distinción referida a tu actitud, que tal vez quieras clarificar. Como casi todas, esa distinción es sutil y, simultáneamente, reveladora y movilizadora.

Seamos sinceros, aunque sólo sea durante un minuto, y contestemos estas preguntas: ¿Cuántos días del año me despierto con una expresión inequívoca de ilusión porque me espera una jornada de trabajo?, ¿cuántas veces siento aletear mariposas en mi estómago cuando cruzo la puerta de mi oficina, que anuncia el comienzo de una aventura desconocida y emocionante?, ¿cuántos domingos me voy a la cama deseando que la noche pase rápida porque mañana es lunes?, ¿cuántas veces me detengo para saborear, felicitarme y compartir los micrologros que conquisto cada día?

Si tu respuesta es “muy pocas veces” es probable que sólo vayas a tu empresa a trabajar. Sin duda consigues logros. Las personas que trabajan también consiguen resultados. Por eso estás aún en nómina.

Sin embargo la persona que sólo va a trabajar no suele estar muy ilusionada con su trabajo; lo considera como un castigo o, en el mejor de los casos, un inconveniente necesario para poder pagar sus facturas. Vives el trabajo como una obligación. Por eso no es una casualidad que te escuches utilizando la expresión “tengo que ir a trabajar”.

Si la respuesta es “frecuentemente” es muy probable que seas de los pocos que va a la empresa a conseguir.

Las personas que han elegido adoptar esa actitud, viven la experiencia de acudir al trabajo como un desafío voluntario, una aventura en la que van a aparecer oportunidades desconocidas. Enfrentarse a ellas y vencerlas es el juego que les satisface. Reconocer los micrologros diarios que consiguen es el combustible que les anima a repetir mañana. Los eventuales errores, fracasos y obstáculos que aparecen en el juego, no los nombran de esa forma, ni los viven con enfado y fastidio, sino como (bienvenidos) nuevos retos y posibilidades que les ofrecen la oportunidad de crecer.

Recuerda: la actitud es una elección. Tú tienes el poder de elegir la actitud con la que deseas vivir tu vida.

Muchas personas lo olvidan y, por ello, ni si quiera se plantean la posibilidad de que existan varias opciones. No se consideran libres, porque sólo hay libertad cuando dispones de opciones entre las que elegir.

Los resultados

Son completamente diferentes.

La actitud define el rango de comportamientos (acciones) y emociones asociadas que pones en juego. Y estos determinan los resultados que puedes conseguir. Las actitudes, por tanto, condicionan el tipo de resultados que podrás conseguir. Así que elige cuidadosamente la actitud más adecuada a lo que quieres conseguir.

Acción recomendada

Párate. Desconecta tu mente de lo que estás haciendo y reduce el ruido de fondo.
Sitúate en el contexto real. Recuerda que la mayor parte de tu vida transcurre en tu oficina. Así que el renglón que sigue puede ser importante para ti.
Pregúntate: ¿quiero ir a la oficina a conseguir o a trabajar?
Visiona. Imagina cómo será tu vida en cada una de esas dos opciones.
Reflexiona. Compara los beneficios e inconvenientes de cada opción.
Pide ayuda. Conversa, contrasta, argumenta y discute con otros para incrementar tu nivel de claridad.
Decide. Elige la actitud con la que vas a vivir en este ámbito (laboral y profesional).
Ejecuta. Vive, compórtate coherentemente con la actitud elegida.
Vuelve a pedir ayuda. Cambiar es completamente posible y, frecuentemente, difícil. Buscar apoyo para garantizar que consigues hacer realidad tu elección.
Celebra. Reconoce y felicítate por cada uno de los micrologros que consigues. Son tuyos. Elige ser generoso, aunque sólo sea contigo mismo.

“El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos horizontes sino en observarlos con una mirada renovada.” — Marcel Proust

http://www.rrhhmagazine.com/articulos.asp?id=821

BUSCAR UNA OPORTUNIDAD: 10 PUNTOS PARA HACERTE UN HUECO EN EL MUNDO LABORAL

 

A la hora de buscar trabajo, crear una empresa o generar contactos las habilidades sociales son un valioso recurso que se debe explotar al máximo. Para ello no basta con ser agradable, extrovertido o tener dotes de liderazgo, es preciso ser consciente de que la oportunidad hay que buscarla, de ningún modo esperar a que se produzca.

La suerte del emprendedor es igual a su capacidad de crear ocasiones de trabajo.

No quiero decir con esto obviamente, que no existan multitud de factores que facilitan o inhiben la posibilidad de encontrar empleo, no podemos controlar todo cuanto sucede a nuestro alrededor, pero sí podemos generar oportunidades.

 

¿Cómo podemos crear ocasiones que faciliten la actividad laboral?

  • 1.Mantén tus relaciones sociales, cuídalas.

  • 2.Amplía la red social, asiste a los eventos que te propongan y disfruta conociendo gente nueva.


  • 3.Busca actividades lúdicas que tu gusten o te generen curiosidad, atrévete a experimentar y compartir experiencias.

  • 4.Sigue formándote, no dejes de lado la curiosidad profesional, busca áreas nuevas que te aporten un valor añadido a tu C.V. o a tu empresa.


  • 5.Asóciate a entidades que te permitan compartir inquietudes laborales y generar nuevos proyectos.

  • 6.Cuida tu imagen profesional y la de tu empresa.

  • 7.Organiza presentaciones
     de tus actividades presenciales.

  • 8.Aprovecha las redes sociales: para conocer profesionales de tu área u otras áreas que te resulten interesantes.


  • 9.Crea un Blog, o página que hable de ti, de tu proyecto laboral que te dé a conocer.

  • 10.Mantén una actitud de esperanza, sé positivo, convierte los problemas en una oportunidad de cambio y mejora.



El objetivo de estos puntos es crear y mantener contactos de carácter social y profesional que den lugar a oportunidades laborales. Sin obsesionarse con el fin y disfrutando de los medios el resultado será: enriquecimiento personal y ampliación de nuestro proyecto laboral.

Recuerda: Los comienzos son duros pero está claro que la carrera la gana quien persevera y no ceja en su empeño por seguir adelante.

¿Estás dispuesto a ganar?

http://up-psicologia.com/blog/2012/varios/10-puntos-para-hacerte-un-hueco-en-el-mundo-laboral/

Diez consejos para la entrevista laboral

 

Que no es fácil ingresar en el mercado laboral, esto lo saben todos que están tratando de entrar en él. Aunque se tenga una buena formación profesional, muchas veces los candidatos tienen dificultad para obtener una oportunidad. Hasta para las personas que ya tienen un empleo, los procesos selectivos están llenos de dudas y angustias. Se trata de una  algo nuevo que origina mucha incertidumbre. Para muchos es la primera vez o segunda vez que buscan una oportunidad de demostrar lo que valen. Se desconoce que se trata de un proceso conformado por una serie de etapas.

Hay quienes deciden tapizar con sus antecedentes todos aquellos lugares en los que encuentran una oportunidad de entrada, lo cual constituye un error. No se trata de esforzarse a tontas y a locas, sino de seguir las etapas del proceso . Una de ellas establece que los antecedentes deben ser presentados en lugares de la Internet en los que se permite hacerlo.

Por esto,  detallo algunos errores comunes que se pueden cometer, y en mi opinión, pueden echar todo a perder en la búsqueda de una vacante, ya sea en la presentación del currículo, o en la entrevista.

1-  No tener un currículo adecuado. Su currículo tiene el objetivo de despertar en el seleccionador el interés de conocerlo personalmente. Un buen currículo es legible, claro, conciso y no tiene errores de ortografía. En caso de duda, consulta el diccionario, el Google o un corrector ortográfico. También es muy importante que contenga el objetivo de su presentación, el cual puede variar de acuerdo al puesto al que se postule.

  • 2.  No saber nada acerca de la compañía para la cual se está postulando. Antes de la entrevista, busque información sobre la compañía. Internet es una gran aliada en este proceso. Averigue si se identifica con ese nombre, cuál es el posicionamiento de la compañía en el mercado y lo que usted puede contribuir a su crecimiento. Sobretodo investige si conoce a alguien que en esa empresa le conozca y pueda dar un buen informe sobre su persona.


  • 3. No hacer preguntas en el proceso selectivo. Preguntar es una manera de demostrar interés por la compañía y por el puesto vacante. Muchas personas creen, equivocadamente, que se está en una entrevista solamente para responder preguntas. Cuestione acerca de las actividades que el cargo en cuestión implica, sobre los niveles jerárquicos y el equipo de trabajo. Esto demuestra su disposición para ocupar el cargo y le ayuda a saber si es lo que realmente busca.  Pregunte el porqué ese cargo está vacante, si la anterior persona lo abandonó, fue despedida, o bien el cargo se ha creado recientemente.
4. Presentación inadecuada. No importa cuán grande sea el número de pasos en un proceso de selección, el contacto que tiene el candidato y el seleccionador es escaso, y este es el tiempo que tiene para crear una buena impresión. Evite el uso de groserías, la informalidad excesiva e ir vestido de forma muy casual. Conocer la cultura de la compañía ayuda a predecir qué tipo de comportamientos son apropiados, pero, en caso de duda, opte por la formalidad.

  • 5. Mentira. Ya sea en el currículo o en la entrevista, la mentira no es una buena opción. El seleccionador es capaz de reconocer si el candidato es o no sincero, y – aún en el caso de que él no se de cuenta en ese momento – le es muy difícil al candidato sostener la mentira durante toda tu carrera dentro de la empresa. Es importante no decir habilidades que se carece – especialmente cuando se tratan de habilidades técnicas, tales como los idiomas. Si hay una prueba al respecto, descubrirán la mentira rápidamente.


6.  Criticar a la empresa anterior. Si salió del último trabajo insatisfecho, no mencione el incidente. Si el entrevistador le pregunta, diga la verdad, pero sin atacar a su ex jefe o  antigua compañía – y no profundice en el tema. Apóyese en datos comp 6.robables, por ejemplo. “Se trata de una empresa que en los tres últimos meses, perdió el 50 % de sus clientes.”

7.  Hablar demasiado o hablar muy poco. Ser prolífico es malo, pero tampoco sea muy breve. Brinda al entrevistador la cantidad de detalles necesarios para que su pregunta sea respondida y él pueda entender el contexto de lo que está diciendo. En una dinámica de grupo, tenga cuidado de no pisotear a la competencia, pero, del mismo modo, no ser atropellado por ella.


8. No prestar atención a la comunicación no- verbal. Los gestos no verbales informan sobre lo que siente el emisor del mensaje. Observe si el entrevistador se acerca hacia usted, o bien se aleja en señal de desaprobación. Detecte si él se siente cómodo con lo que usted dice y sonríe con sus labios y con sus ojos al mismo tiempo, o si por el contrario no se siente cómodo y quiere interrumpir la entrevista lo antes posible. Cuando detecte que su entrevistador no se siente cómodo con lo que usted dice, cambie de tama rápidamente.


9. No ir acompañado de algo que le permita tomar notas.  A veces, el entrevistador le puede preguntar un dato que desconoce y usted puede prometerle que le enviará lo antes posible dicha información.


10. No elogiar antes de retirarse a su entrevistador en algo en que él hizo bien a su parecer, y que lo diferencia de los otros entrevistadores que usted ha conocido, explicándole cuál conducta y el porqué fue de su agrado.

  • http://psicologialaboral.wordpress.com/2012/02/20/diez-consejos-para-la-entrevista-laboral/

Trabajar duro, el mejor camino para llegar lejos ¿O no?

 

Juan Carlos lleva 25 años trabajando en la misma empresa y diez dirigiendo un departamento de treinta personas. Año tras año, su equipo es el que puntúa más alto en las encuestas internas en lo que se refiere a su compromiso con la organización, y él siempre se ha sentido orgulloso de ello. Sin embargo, algo parece estar cambiando. En menos de un año, dos de los puntales del equipo han pedido el cambio a otros departamentos o países. Otro le ha confesado abiertamente que se aburre. Y uno de los recién llegados ya está solicitando apuntarse a uno de los programas que ofrece la empresa para trabajar en diferentes partes de la organización.

Juan Carlos no termina de entenderlo. Respeta que las personas quieran darle un rumbo distinto a su carrera y siempre ha apoyado a los que se lo han pedido. Pero, ¿todos a la vez? ¿Qué está pasando?

 

Algo tiene que estar haciendo mal la empresa si la gente cree que para ascender hay que moverse o apuntarse a cursos. ¿Qué ha pasado con la cultura del trabajo duro? ¿Es que ya nadie piensa que es el mejor modo de llegar a algún lado?­–, se lamenta.

Posiblemente, no. Uno de los efectos colaterales de los largos años de bienestar económico es un cierto desprecio a la cultura del esfuerzo. Las empresas se rifaban a las jóvenes promesas, que sonreían viendo aumentar su nómina año a año mientras un jefe detrás de otro les reían las gracias. Y se iban a casa a las seis, pensando que trabajaban duríssssiiimmmo, a ver Mujeres y hombres y viceversa o Gran Hermano, en los que jóvenes de su edad con cuerpos esculturales y cerebros de mosquito se hinchaban a ganar dinero. Esforzarse, ¿para qué? Eso ya lo hicieron sus padres y ahora están amargados y no tienen tiempo para nada. Al fin y al cabo, ellos ya tienen i-Phone, i-Pad, i-Pod, Play, coche…

Luego estaban los que se conformaban con menos y preferían sacrificar comodidades a cambio de trabajar poco. Para eso, lo mejor era preparar una oposición, ganar la plaza y tirarse a la bartola. ¡A vivir que son dos días!

 

¿Qué tiempos, verdad? Pero de repente ¡zas! Llegó la crisis económica, ese monstruo negro y de muchas patas que día a día arrasa no sólo nuestro modo de vida, sino también nuestras creencias más arraigadas. Y el mercado laboral se cierra hasta para los jóvenes más prometedores. Y ni siquiera los puestos de funcionario son ya un sinónimo de estabilidad.

Sin embargo, hay algunos jóvenes privilegiados que ya están dentro del sistema y no le ven las orejas al lobo. Son los que trabajan en compañías sólidas en las que aún no se habla de EREs, no han caído las ventas y los beneficios crecen año a año. Son los que tienen la suerte de trabajar en el equipo de personas como Juan Carlos. Sin embargo, algunos están insatisfechos.

El problema es que la empresa para incentivarlos les pone delante todo tipo de golosinas, sobre todo en forma de oportunidades de formación, lo que les distrae de su día a día. Y su trabajo se resiente mientras ellos sueñan con hacer carrera en Estados Unidos o Singapur cuando aún no controlan el ABC del negocio–, se queja Juan Carlos.

 

Así que él ha decidido hacer caso omiso del ruido y seguir su intuición: todo aquel que pase por su equipo deberá trabajar duro si quiere llegar a algo. Si con el paso de los años se lo merece, le recomendará para lo que sea menester. Y si llegado el momento la persona en cuestión abandona el equipo porque éste no puede ofrecerle nuevas oportunidades, que así sea.

–Pero que nadie pueda decir que los que han pasado por mi tutela no trabajan bien o no conocen el negocio. Es la mejor herencia que les puedo dejar si alguna vez salen de aquí y se enfrentan con el mundo real.

Y así ha empezado a hacerlo. No hace mucho, el último en llegar a su equipo, un espabilado jovencito de 24 años que lleva escrito en la frente aquello de joven promesa, le pidió una recomendación para entrar en un programa de movilidad.

–Lo siento pero no–, le contestó. –Cuando controles tu trabajo a la perfección, hablaremos. De momento, tendrás que demostrarme que eres tan bueno como creo.

–¿Y cómo lo hago?–, preguntó el joven, visiblemente contrariado.

–Pues trabajando duro. Que yo sepa, no hay otro camino–, contestó Juan Carlos.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/blogs/pase-sin-llamar/2012/10/19/trabajar-duro-el-mejor-camino-para-llegar-lejos-o-no-107513/

Dirección de Equipos de Alto Rendimiento

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