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El arte de llamar la atención a los colaboradores

Cuando se tiene la responsabilidad de ser jefe o líder de proceso o gerente de una división, evidenciamos que, una de las habilidades más apreciadas es la de saber llamar la atención y no afectar de modo negativo el clima laboral o convertirse en un agente de conflicto cuando en realidad se pretendía lo contrario.

Sin embargo, esta habilidad no es fácil de desarrollar y menos cuando el llamado de atención que realizamos ocurre al calor de las circunstancias que requieren con urgencia intervenir en el desarrollo de una actividad que debe ser corregida y que por lo tanto es urgente reparar el efecto de una mala decisión o de una acción que resultó desafortunada para la buena gestión de la empresa. En términos más claros, cuando hacemos el llamado de atención en público.

Uno de los componentes de la habilidad, de saber hacer llamados de atención, es el reconocimiento de que algunas de nuestras funciones y de nuestra responsabilidad es orientar de modo positivo, preventivo e incluso correctivo a las personas que hacen parte de nuestro equipo de trabajo.

Ahora bien, muchas veces, cuando actuamos como jefes, sentimos temor de confrontar o de pedir explicaciones, en muchas ocasiones preferimos tercerizar el llamado de atención y no lo abordamos directamente. En este sentido vale la pena considerar que los llamados de atención hacen parte del proceso de la gestión que realizamos.

En algunas ocasiones encontramos que el llamado de atención se hace en público y sin tener en cuenta quienes están presentes, quizá por la situación que se vive o por las condiciones en que ocurre el evento, sin embargo es preciso recordar que parte de la credibilidad, respeto y confianza que nos tienen los colaboradores nacen precisamente de la forma como se realizan la correcciones y llamados de atención.

Llamar la atención en público puede ser a veces más nocivo que no llamar la atención, ya que se perturba el clima laboral, se genera un conflicto interno en el afectado y puede llegar, si se trata de otro jefe o persona con alguna autoridad, a perder autoridad y respeto con el grupo de personas que fueron testigos del hecho, agravándose cuando se encuentra con sus colaboradores, clientes o personas con las cuales se relaciona frecuentemente.

Quien recibe el llamado de atención se siente subvalorado e incluso humillado, es una reacción comprensible que lleva a procesos de desmotivación laboral y a cuestionar la idoneidad del jefe y su capacidad para ser líder. Este tipo de reacciones comienzan a crear situaciones de mediano y largo plazo que pueden terminar en eventos de conflicto en ocasiones no deseables.

Independientemente de si se tiene o no razón, su ser sufre y la autoestima baja. Además el ego reacciona y lo puede hacer de varias maneras, entre ellas podemos mencionar las siguientes:

  • Silencio sumiso y aceptación de la superioridad del otro. Esto comienza a crear una situación de malestar interno en el colaborador que recibe y acepta sin controvertir la conducta de quien considera su superior. Estas actitudes sumisas pueden llevar a explosiones que se manifiestan en agresiones a los compañeros o peor aún a su familia que recibe por extensión el malestar que siente en la organización.
  • Respuesta asertiva sobre las razones del hecho. Encontramos también personas que son capaces de argumentar de modo proactivo las explicaciones para los hechos y no permiten que el lenguaje se torne agresivo o violento. En cuanto existe la posibilidad de generar un debate saludable que permite incluso mejorar la gestión.
  • Agresión de palabra o incluso de hecho. Algunos jefes sienten temor a la reacción de los colaboradores y por tanto prefieren abordar los hechos con un lenguaje agresivo, de tal manera que no queda más opción que escuchar resignadamente para no poner en riesgo el puesto o contestar y asumir las consecuencias.

Ahora bien, el comportamiento típico o por lo menos más común que evidenciamos en nuestras organizaciones, tiene que ver con que la mayoría de las personas prefiere reaccionar con el silencio, dejando de lado sus argumentos y razones por temor a perder el trabajo o de crear situaciones bastante incómodas en el futuro cercano.

No obstante, esta actitud motiva al superior a repetir la conducta en ocasiones posteriores ya que considera que es la manera como se debe hacer el llamado de atención, es un triunfo para las malas maneras y un antecedente que deja de convertirse en reprochable a ser pregonado como alternativa para que la gestión funcione.

Los jefes que gritan e insultan a sus colaboradores están creando todas las condiciones para que los resultados comiencen a ser deficientes o por lo menos no ajustados a las expectativas requeridas, como por ejemplo; la rotación de personal puede comenzar a incrementarse, las ausencias y las incapacidades por enfermedad también, etc.. Ser un ogro tiene sus ventajas, pero sin duda puede crear una distancia que tiene consecuencias en la gestión.

También es posible que se sienta inseguro para sostener una conversación privada con el subalterno y prefiera explotar públicamente para ganar confianza o exponerse con argumentos que quizá le faltan, a pesar de la incomodidad del momento. Los jefes que no tienen la habilidad comunicativa orientada a saber escuchar y saber mantener una conversación prefieren estos escenarios públicos que les garantiza momentáneamente protagonismo, sin embargo se exponen al ridículo porque quizá su argumento no sea lo suficientemente sólido sino que sea todo lo contrario.

Esta reflexión es una invitación a los jefes, gerentes y sobre todo dueños de empresas que en su trato diario exponen a sus colaboradores en sus debilidades y sobre todo porque desconocen los esfuerzos, intenciones y preocupaciones que hay detrás de cada acción, de tal manera que es importante también saber cómo corregir ya que esto sin duda propicia un mejor trabajo y por su puesto un mejor resultado.

Llamar la atención es, además de una habilidad, una oportunidad para mejorar la gestión de los ejecutivos para desarrollar una mejor relación laboral y convertir al colaborador en una persona capaz de asumir las consecuencias de sus actos sin el temor a sentirse descalificado frente a sus compañeros.

El arte está precisamente en el reconocimiento de mis fortalezas como jefe para abordar con mis colaboradores de modo proactivo y propositivo las situaciones que se viven en el día a día de la organización, entender que la comunicación interpersonal es importante para mantener un clima acorde con la cultura empresarial donde se reconoce que los errores son parte de la condición humana pero la manera de aproximarse a ellos puede variar e incluso pueden convertirse en una oportunidad de crecimiento personal y empresarial.

La invitación final de esta reflexión es para que promovamos con nuestro equipo la conversación personal, en un clima de cercanía y confianza, en privado de tal manera que podamos escuchar también la otra parte y especialmente reconocer que una reunión privada nos permite:

  • Limar asperezas. Evitar el conflicto que puede conllevar un evento de discusión pública donde como jefe nos exponemos a equivocarnos o dejarnos llevar por las emociones negativas y crear situaciones de las cuales quizá nos tengamos que arrepentir después.
  • Aclarar malos entendidos. Ofrecernos la oportunidad de contextualizar los hechos, reconocer los puntos de vista y encontrar los acuerdos que nos permitan avanzar en la relación laboral.
  • Dar la oportunidad de aceptar o rectificar la acción que motiva el llamado de atención.

Tenga en cuenta que hacer los llamados de atención de modo personal y privado, mantiene el clima laboral además de hacer que los gerentes ganen y mantengan su propia credibilidad ante toda la organización.

 Jose Manuel Vecino

Que no envenenen tu ánimo: cómo sobrevivir en un trabajo insatisfactorio

 

El trabajo no abunda, las posibilidades de ascender son cada vez menores y los salarios no viven precisamente su mejor momento. Ante tal panorama, muchas personas se ven obligadas a aferrarse a un puesto que, en otras circunstancias, habrían abandonado sin pensárselo. Un mal ambiente laboral, problemas con los superiores o los compañeros, baja remuneración o jornadas de trabajo interminables suelen ser algunos de los factores decisivos a la hora de encontrarse a disgusto en una empresa. En otras ocasiones, aceptar un puesto que no corresponde con nuestras expectativas más altas es inevitable en cuanto que, en la mayor parte de carreras, los primeros años exigen un sacrificio mayor que nos permitirá más tarde gozar de ciertos privilegios.

Tanto para unos casos como para otros, una relativamente extensa bibliografía se ha producido con el objetivo de proporcionar consejos a aquellos trabajadores que, conscientes de que no pueden abandonar su puesto de trabajo, sí tienen en su mano cambiar su situación en el mismo, tanto haciéndose un hueco en la empresa mejorando su relación con los que le rodean como afrontando los retos diarios de una manera más positiva. Entre las pequeñas tácticas que podemos adoptar para aguantar la situación todo el tiempo posible se encuentran las siguientes.

Además de adaptarnos a la empresa, podemos intentar mejorarla desde dentro

 

Evitar las reacciones impulsivas. En Brilla. Sobrevive y destaca en el trabajo (Conecta), uno de los mejores libros sobre el tema, Chris Baréz-Brown señala que uno de nuestros principales enemigos son nuestras emociones y la falta de control que tenemos sobre ellas. El autor indica que con demasiada frecuencia caemos rápidamente en lógicas del tipo “mi jefe no cree en la creatividad, pero yo soy creativo, por lo tanto, no cree en mí y debería buscar otro trabajo”. Baréz-Brown señala que este tipo de razonamientos son muy perjudiciales, ya que lo que debería servir para conocer lo que se exige de nosotros se convierte sin embargo en una circunstancia que nos hace pasar un mal día. En esos momentos, debemos pararnos, analizar nuestras emociones e intentar que estas no envenenen nuestro ánimo.

Observa a tus compañeros. Llegar a una nueva empresa puede ser algo traumático en muchas ocasiones, en cuanto que no sólo la cultura de la misma nos puede resultar ajena, sino que no comprendemos las dinámicas establecidas entre el personal, los superiores y las diferentes secciones. Por ello mismo, Melissa Woodson señala en AOL Jobs que la observación puede ser una herramienta útil en los primeros momentos de nuestra andadura en una firma. De esa manera, podremos averiguar qué personas son de confianza y pueden ayudarnos en nuestra integración y cuáles son los comportamientos que se premian dentro de la empresa, y cuáles son rechazados.

Piensa como un socio, no como una víctima. Aunque el tema principal deChange Better: Survive –and Thrive– During Change at Work and Througout Life(Agate B2) no sea el de la adaptación a la empresa, sí proporciona alguna enseñanza válida en un panorama laboral marcado por la inestabilidad y el cambio contante. Pero no sólo nosotros debemos adaptarnos continuamente a la compañía, sino que debemos intentar mejorar aquellas de las que formamos parte. Su autora Jeanenne LaMarsh señala que en muchas ocasiones el disgusto con nuestro entorno es tan grande que nos mantenemos al margen de él, nos consideramos víctimas y nos marginamos de las dinámicas del mismo. La fundadora de LaMarsh Global señala que “incluso si la organización para la que trabajas no parece preocuparse por tus necesidades, puedes hacer mucho por ti mismo identificando cuáles son tus problemas y qué puedes hacer para aliviarlos o hacer que desaparezcan”.

Quejarnos continuamente puede ser útil en el corto plazo, pero no en el largo

 

Cuidado con expresar tu frustración. Aunque se suele decir que expresar nuestros sentimientos suele ser la mejor forma de aliviar tensiones, en el caso del mundo laboral, donde la racionalización es más impnortante que la pasión, no es así. Como señala David McRaney, autor de You’re Not So Smart: Why You Have Too Many Friends in Facebook, Why Your Memory Is Mostly Fiction and 46 Other Ways You Are Deluding Yourself (Gotham), quejarse de manera constante y efusiva “es echar más gasolina al fuego”. El problema,
señala el autor, es que sentimos un bienestar inmediato cuando nos quejamos, ya que se activan las mismas partes del cerebro que cuando se consume una droga o se hace el amor. Sin embargo, ello tiene consecuencias negativas, porque en lugar de relajarnos en el futuro, lo único que se consigue es que busquemos ese alivio de manera constante. Además, como señalaba un estudio publicado este mismo año por el departamento de neurología de la Universidad de Stanford, la expresión continua de mensajes negativos puede perjudicar el buen ambiente de la oficina, especialmente a aquellas personas neutrales que terminan asimilando de manera inconsciente esas ideas destructivas.

Encuentra un equilibrio. Ninguna relación, ya sea personal, amorosa o laboral, es completamente satisfactoria. Siempre habrá detalles que no nos terminen de gustar, nos depriman o nos resulten molestos, pero también habrá algo que nos haga disfrutar. Como señala el periodista Adam Dachis en un artículo publicado enLifeHacker, “aunque es más fácil decirlo que hacerlo, se pueden adoptar ciertas estrategias que marquen la diferencia”. Esto se traduce no en grandes cambios en nuestra vida o nuestro trabajo, sino en los pequeños detalles que nos pueden proporcionar momentos de felicidad en el día a día. Dachis señala que eliminar algunas cosas que nos molestan y reemplazarlas por otras que nos hacen relajarnos (como comer con unos compañeros en lugar de otros, tomar un descanso fuera de la oficina en lugar de quedarnos enganchados al ordenador) puede marcar la diferencia entre querer abandonar el trabajo o pasárnoslo bien en él.

Averigua qué espera tu jefe de ti. Una las dificultades a superar más habituales es la que concierne al superior inmediato, cuyas exigencias pueden ser excesivas, desproporcionadas o incluso confusas. En 2005, Marilyn Haight publicó el libro que, como aseguraba, “ningún jefe quiere que leas”. Más allá de las estrategias demarketing, lo que es cierto es que en su ensayo Who’s Afraid of the Big, Bad Boss?(Worded Write), la escritora identifica trece tipos distintos de jefe y proporciona herramientas para tratar con ellos (y también, estrategias a evitar). Entre esta clasificación se encuentran “el represor”, “el trepa” o “el frustrado”. En el caso de los trepas, pretenden que seas capaz de responder por ti mismo ante las dificultades del departamento, sin molestarles; en el del represor, que tiende a criticar a sus empleados, que no interfieras con sus tareas; y en el del frustrado, una de las peores categorías ya que ponen a prueba la autoestima de todos los empleados, pretenden que acates sus órdenes sin salirte del guion, con la mayor rapidez posible.

Un trabajador feliz es mucho más productivo que uno que no lo es

Analiza tus hábitos y elimina los perjudiciales.Recordando que el diablo está en los detalles, muchas de las cosas que perjudican nuestro bienestar a lo largo de la jornada están relacionadas con aquellos comportamientos que llevamos a cabo de manera inconsciente y que en muchas ocasiones, nos perjudican sin saberlo. Chris Bárez-Brown sugiere que, por ejemplo, nos fijemos en el café que tomamos a lo largo del día (y que puede ponernos más nerviosos de lo que deberíamos), en la forma que tenemos de llegar al trabajo (¿transporte público, coche, a pie?) y dónde comemos (¿en un restaurante, en casa con la familia?). Quizá alterar esas costumbres cambie nuestro estado de ánimo.

 

Recuérdale a tus jefes que la felicidad es importante. Si todo lo anterior falla, quizá no nos quede otra que marcharnos si no queremos acabar por completo con nuestra salud mental, por mucho que ello comprometa nuestro bienestar material. Sin embargo, todos los superiores, dueños y demás personal al mando de grupos de trabajo deben tener siempre presente que un trabajador feliz es un trabajador mucho más productivo que uno que no lo es, algo especialmente sensible en un momento en que los propietarios se escudan en que el altísimo paro les permite sustituir a cualquier empleado rápidamente. Quizá como trabajadores recordar el siguiente dato a la mano que nos alimenta no sea lo más indicado, pero las estadísticas demuestran que los trabajadores descontentos cuestan a la economía americana unos 300 mil millones de dólares al año y que los empleados más felices producen un 12% más mientras que los infelices llegan a hacerlo un 10% menos. Así que si no estás satisfecho, quizá no seas tú el único que esté pagando las consecuencias.

 http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2013/01/02/que-no-envenenen-tu-animo-como-sobrevivir-en-un–trabajo-insatisfactorio-111412/

Estrés: la enfermedad del alma

Es difícil comprender la angustia sin tocar el estrés que producen los fenómenos familiares, laborales y sociales y, el efecto directo sobre los riesgos, peligros y consecuencias de alta gravedad sobre el entorno de vida del individuo.

Pero ¿de que forma podemos reconocerlo? Esta es la base del artículo, tener una mayor comprensión y conocimiento de él, de esta manera es posible que seamos más tolerantes con otros y con nosotros mismos cuando: “quedemos en blanco”, se nos olviden las cosas, perdamos el apetito sexual, nos angustiemos con cierta facilidad y perdamos el control de las acciones.

SINTOMAS

Existen varios estados por los cuales es importante conocerlos para trabajar sobre ellos y, estos son:

  • *  Sentimiento de profunda tristeza interior sin razón aparente.
  • *  Llorar sin razón aparente
  • *  Cambios repentinos en el trabajo o en la profesión
  • *  Alejarse de las relaciones familiares
  • *  Patrones de sueño anormales
  • *  Sueños intensos
  • *  Desorientación física
  • *  Incremento de las “conversaciones con uno mismo
  • *  Sentimientos de soledad
  • *  Un profundo anhelo de volver a Casa
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EXPLICACIÓN DE LOS FENÓMENOS

1. Sentimiento de profunda tristeza interior sin razón aparente: Liberar el pasado causa este sentimiento de tristeza. Es parecida a la experiencia de dejar una casa en la que has vivido durante muchos años para trasladarte a una nueva. Es darte cuenta de que el tiempo se ha ido. Todo esto pasará pero hay un tiempo de “duelo” propio de los cambios.

2. Llorar sin razón: Similar al punto anterior. Es bueno y sano dejar correr las lágrimas. Ayuda a liberarse de la vieja energía interior.

3. Cambios repentinos en el trabajo o en la profesión: Síntoma muy común. Cuando estás cambiando, las cosas a tu alrededor también cambian y eso crea una sensación de inseguridad.

4. Alejarse de las relaciones familiares: Esta es una fuerte razón de estrés y afecta mayoritariamente a los jóvenes que tienen que estudiar en lugares alejados a sus padres o familia directa.

5. Patrones de sueño anormales: Puede ocurrir que se despierten muchas noches entre las 2 y las 4 de la madrugada. Hay mucho trabajo que hacer en vuestro interior, la necesidad de darse un respiro en vital.

6. Sueños intensos: Podrían incluirse sueños con contenido de batallas o guerras, sueños en los que son perseguidos o sueños con monstruos. Estás literalmente liberando viejas energías de tu interior.

7. Desorientación física: Sensación de caminar sin pisar el suelo. Una forma sencilla de sobreponerse a esto es pasar más tiempo en la naturaleza tener una mayor comprensión de si.

8. Incremento de las “conversaciones con uno mismo”: Se encontrarán hablando con ustedes mismos más a menudo. No se están volviendo locos, es una forma magnifica de escape…pero hay que controlarla.

Estos ocho fenómenos son de fácil manejo y con muy buen éxito. No obstante una gran ayuda es el ejercicio físico que acompañe al entrenamiento mental.

Existen otros síntomas pero estos corresponden a situaciones más delicadas y que explicamos más abajo.

A. Sentimientos de soledad

Aunque estén en compañía de otros podría sentirse solo(a) y separado(a) de los demás. Podrías sentir ese deseo de “huir” de los grupos o de la multitud. Estás caminando por el sendero solitario y personal. Cuanta más ansiedad les causen estos sentimientos de soledad, tanto más difícil será compartirlos con los demás en esos momentos. Los sentimientos de soledad también están asociados con el hecho de que sus ideas de amistad y familia se alejan.

B. Perdida de la pasión

Podrías sentirte totalmente desapasionado(a), sin o con poco deseo hacia las cosas. Está bien así, esto también es parte del proceso. Toma tu tiempo “para-no-hacer-nada”. No luchen con ustedes mismos. Necesitas parar durante un período breve de tiempo para poder cargar el nuevo el sofisticado software de la sexualidad.

No es malo apoyarse con hormonas (aunque peligroso por la incidencia de cáncer tanto en hombre como en mujeres) siempre en consulta con profesionales de la medicina, como tampoco lo es usar Sildenafil (Viagra) pero sólo para ir saliendo de la verdadera causa de la pérdida del apetito sexual no obstante lo más importante es hacer esfuerzos necesarios para combatir el estrés en forma inmediata. Todo lo anterior corresponde a los efectos pero lo correcto es atacar las causas.

C. Un profundo anhelo de volver a Casa

Esta es quizás la condición más difícil y desafiante de todas. Podrías experimentar un profundo e irresistible deseo de dejar el trabajo y retornar al Hogar. No es un sentimiento “suicida”. No está basado en la ira o la frustración y no quieres hacer ningún drama, ni de cara a ti mismo ni de cara a los demás. Hay una parte muy calmada que desea volver a casa. La raíz de ese sentimiento es bastante simple, el hogar es el único lugar donde tu espacio, es tu espacio, mal o bien, con los defectos o virtudes propios del sistema, sigue siendo tuyo. Naturalmente que esta sensación debe ser racionalizada pues de lo contrario estás a punto de perder lo que tengas.

¿Han sentido estos fenómenos alguna vez? Estoy seguro de que si, y es por ello que es tan conveniente que las personas sean claras y transparentes con su información personal partiendo naturalmente por ustedes mismos.

 Alvaro Infante Pinochet

El síndrome de Estocolmo en la empresa: un extraño pero común fenómeno

El síndrome de Estocolmo, tambien llamado síndrome de Helsinki por algunas personas, es el nombre que recibe el comportamiento evidente de la victima que se ha vinculado emocionalmente con su captor o victimario hasta el punto de preferir mantenerse a su lado que hacer frente a una nueva vida sin estar sometida al mismo o bien mostrarse decepcionado o desorientado una vez que el riesgo ha desaparecido y con él sus responsables.


Este síndrome es utilizado principalmente en el campo de la psicología clínica y en el estudio de comportamiento de equipos y grupos expuestos a situaciones de plagio u hostigamiento, en donde ha sido posible observar ese tipo de enlace victima-victimario y pueden leerse casos asociados al mismo cuando se trata de rehenes, practicantes de un culto, abuso psicológico, prisioneros de guerra, tráfico de meretrices, e incesto, como se expone en la referencia que hace Wikipedia al consultarse este fenómeno.

Pero ¿puede ser rastreado hasta las empresas? Lamentablemente la respuesta es sí.

El síndrome de Estocolmo Laboral, como lo he denominado, es una variación sutil de su predecesor clínico y, aunque posee características particulares, se encuentra estrechamente vinculado a los sucesos que originaron su nombre.

El síndrome de Estocolmo Laboral no es otra cosa que la conducta de apego, identificación e incluso vinculación psico-emocional del individuo o grupo de éstos a empresas cuyas condiciones de trabajo y/o estilos gerenciales son hostiles, inadecuadas e incluso reprochables.

En Síndrome de Estocolmo Laboral se diferencia del clínico porque “la victima” no ha sido forzada o sometida a cautiverio por un tercero, entre otras expresiones asociadas a éste, por el contrario ha ingresado por su entera voluntad y se mantiene atada a ese escenario ya sea porque es incapaz de concebir su vida sin las presiones, maltratos y limitaciones que encuentra en él o bien porque es absorbida por una cantidad, a veces inverosímiles, de razones que le impiden deshacerse del mismo, independientemente de que en ambos casos observan ventajas dentro del escenario que coinciden con sus expectativas.

En los estudios llevados a cabo para establecer la existencia de colaboradores que mostraran este síndrome en el ambiente laboral, en las empresas donde se presumía este tipo de fenómeno, se logró constatar que en el 67% de los casos los empleados preferían mantenerse trabajando en la empresa independientemente que entendían que estaban siendo maltratados de alguna manera por el estilo gerencial y las condiciones propias del ambiente de trabajo.

Esto quiere decir que existen colaboradores que se han identificado emocionalmente con empresas que ofrecen condiciones inadecuadas de trabajo, maltrato psicológico (e incluso físico) y situaciones de estrés producto de una presión innecesaria que, estando prácticamente en un cautiverio voluntario, prefieren mantener ese estado de angustia y opresión que abandonar el escenario que la causa.

Entre las razones que arguyen pueden destacarse las siguientes:

  • Como conocen al jefe saben como manejar la situación
  • Hay pocas posibilidades de encontrar otro empleo en la actualidad
  • Con el tiempo uno se acostumbra
  • Es el estilo de la empresa
  • No hay otras opciones
  • Mejor esto que nada
  • Me gusta lo que hago, no la empresa.

El síndrome de Estocolmo Laboral es un fenómeno más común de lo que parece, se observa en personas de todo tipo, nivel de educación, diferentes edades y niveles de maduración, por lo general está asociado a baja autoestima pero su característica más extraordinaria es la identificación con un estilo gerencial que pone en riesgo su salud física, mental y emocional.

Félix Socorro

Alcanzar tus metas

 No es difícil si sabes como hacerlo 

 

 

Marcarse objetivos y cumplirlos puede no resultar sencillo, pese a tener una enorme fuerza de voluntad, pero necesitamos alguna cosa más para llevar a cabo nuestros proyectos. En la actualidad, los investigadores han descrito una serie de técnicas muy efectivas para llegar a buen puerto.

Los psicólogos Edwin Locke y Gary Latham, de las Universidades de Maryland, EE.UU., y Toronto, Canadá, respectivamente, se han especializado en el estudio de como establecer métas y los mecanismos para lograrlas.

Estos investigadores proponen en sus estudios que es más probable conseguir un objetivo si:

  1. La meta representa un reto. Si tenemos el conocimiento y la habilidad necesarios, es más probable que logremos una meta difícil que una fácil.
  2. La meta es específica. Es importante tener una definición clara y precisa de lo que queremos lograr, algo que se pueda medir u observar.
  3. Obtenemos retroalimentación. Es fundamental conocer nuestro progreso, el grado de avance que hemos alcanzado.
  4. Compromiso para lograrlo, y realmente sólo nos comprometemos de verdad si el objetivo es realmente importante para nosotros y si creemos que lo podemos lograr, es decir si consideramos que el objetivo es alcanzable.

Locke enfatiza que lograr metas importantes requiere trabajo, que nos hay atajos y que son nuestros valores y metas las que nos conducen a la acción. Este  psicólogo también comenta que el miedo es uno de los principales obstáculos. Entre ellos se encuentra el miedo al cambio, a equivocarnos… es importante controlar el miedo para que no nos boicotee lo que valoramos.

Una técnica muy efectiva para el logro de metas y objetivos, es la que se conoce con el acrónimo de SMART .

Este acrónimo se forma con las iniciales de las palabras que definen como tiene que ser una buena meta:

Sencilla o pequeña
Medible
Alcanzable
Realista
Tiempo

Por lo tanto, si nos hemos planteado un gran objetivo, es preferible dividirlos en fases más pequeñas. No debemos olvidar evaluar el rendimiento obtenido en cada una de las fases. Además debe ser alcanzable y realista. Cuantificar los logros, concretarlos en el tiempo, y ponerles una fecha límite.

Pocas cosas producen tanta satisfacción como una meta lograda y cumplida.

Rita González

Executive Coach

 

Reflexiones: El Triple Filtro de Sócrates

Bienestar

En la antigua Grecia, Sócrates fue famoso por su sabiduría y por el gran respeto que profesaba a todos.

Un día un conocido se encontró con el gran filósofo y le dijo:

- ¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?

- Espera un minuto – replicó Sócrates. Antes de decirme nada quisiera que pasaras un pequeño examen. Yo lo llamo el examen del triple filtro.

- ¿Triple filtro?

-Correcto -continuó Sócrates. Antes de que me hables sobre mi amigo,  puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir. Es por eso que lo llamo el examen del triple filtro.

El primer filtro es la verdad. ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?

- No -dijo el hombre-, realmente solo escuché sobre eso y…

- Bien -dijo Sócrates. Entonces realmente no sabes si es cierto o no.

- Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el filtro de la bondad. ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?

- No, por el contrario…

- Entonces, deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de  que sea cierto.
Pero podría querer escucharlo porque queda un filtro: el filtro de la utilidad. ¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo?

- No, la verdad que no.

- Bien -concluyó Sócrates-, si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno, e incluso no es útil ¿para qué querría saberlo?

Rita González

Executive Coach

APRENDER A DIVERTIRSE

Vestidos con nuestro traje de adultos perdemos la capacidad que teníamos de aprender jugando.
Los mayores pensamos que todo se puede comprar, incluso la diversión, y a menudo nos olvidamos de que las mejores cosas de la vida son gratis. Divertirse es más que entretenerse; es saber dejar de lado las preocupaciones y encontrar la magia de las cosas cotidianas. Reír y pasarlo bien es una actitud sana que todos podemos adoptar.

Si aspiramos a gozar de una mente sana, en el sentido más amplio del término, así como a estar satisfechos en el trabajo, mantener buenas relaciones con los demás, conocernos a fondo y gozar de buena conciencia, tenemos que aprender a divertirnos.

Como adultos, con las responsabilidades que nos abruman, podemos llegar a olvidarnos de la importancia que tiene para nuestra salud mentar pasarlo bien. Pero si pensamos en las personas más sanas que conocemos, veremos que suelen ser también las que se ríen más a menudo y las que disfrutan más de la vida.

Existen evidencias de que las personas excéntricas tienden a ser más saludables, más felices y más longevas. Su excentricidad tiene que ver con la facilidad con que gozan de la vida, solos o acompañados, pero de manera un tanto fuera de lo común. Y es que, bien pensado, puede que la idea convencional que tenemos de la diversión no sea la que más nos convenga.

DESPRENDERSE DE LO SOLEMNE

Por absurdo que parezca, muchas personas se sorprenden durante su tiempo libre preguntándose si se están divirtiendo o no, una pregunta que subraya la complejidad del concepto diversión. ¿Qué es, entonces, la diversión? Significa dejarnos ir, desprendernos de las preocupaciones, de los agobios y de los pensamientos acerca de la responsabilidad. Esto es precisamente lo que hacemos cuando nos divertimos. Disfrutar es, por lo tanto, una actitud y no algo que podamos comprar.

La palabra diversión proviene del vocablo latino divertere, que significa alejar, es decir, distraer la atención hacía otra cosa. Pero no se trata de poner la mente en blanco, sino de apartar la atención hacia lo cotidiano para centrarla en un objeto o en una actividad apetecible, incluso creativa. Si el objeto nos resulta carente de interés, tenderemos a abandonarlo. Es el disfrute en sí lo que nos indica si la actividad merece la pena. Así pues, la diversión nos demuestra dónde radica la satisfacción.

Las personas que están enganchadas a los videojuegos, por ejemplo, asegurarán que esta actividad es divertida. No obstante, si seguimos preguntando, seguramente acabarán, por admitir que se trata de un tipo de diversión poco gratificante que, en última instancia, puede resultar vacua, pues no brinda grandes satisfacciones.

En cambio, cuando disfrutamos realmente con una película, cuando leemos un buen libro, realizamos una caminata placentera, escuchamos o bailamos al ritmo de una música excelente…,entonces, nos sentimos más plenos y satisfechos.

JUEGOS DE NIÑOS

Nuestra sociedad suele etiquetar a los niños distraídos diciendo que son así porque “sufren déficit de atención, son hiperactivos o tienen algún trastorno psicológico”. Pero, ¿por qué no pensar que simplemente están buscando una diversión genuina en su actividad y saltan de una cosa a otra hasta que la encuentran? Cuando lo hacen, son capaces de pasarse mucho tiempo ocupados, interesados y, por cierto, muy concentrados. De hecho, podemos aprender mucho observándolos. Los niños inventan maneras de divertirse y, al mismo tiempo, van aprendiendo constantemente sobre el mundo que les rodea. Están más cerca que nosotros de la naturaleza divina del juego, que es el entretenimiento más puro, la libertad de expresión y de acción sin ningún objetivo, un verdadero fin en sí mismo. No olvidemos que, en muchos mitos, hasta los dioses juegan.

DIVERTIRSE DE VERDAD

Cuando nos hacemos adultos, sin embargo, no solemos tener en cuenta el juego. Por otra parte, tampoco podemos considerar que ciertos lugares que están destinados al ocio sean verdaderos centros de diversión; simplemente, no ofrecen la libertad y la fantasía del verdadero juego. Muchos de nuestros entretenimientos son demasiado pasivos, no estimulan nuestras capacidades y, a menudo, carecen de alegría.

Hace años en clase de yoga, haciendo los ejercicios junto a mis compañeros de clase, pensé que todos estábamos esencialmente jugando. Esa era una manera de divertirnos  a pesar de ser personas adultas. Cuando se lo comenté a mis compañeros, todos estuvieron de acuerdo.

Así pues, tanto para niños como para adultos, parece que la diversión está relacionada con el cuerpo, con aprender, explorar y ampliar la conciencia…Y, para ello, a menudo se requieren compañeros de juego. Quizás este último ingrediente –el placer y el entusiasmo compartidos- es lo que añade magia al juego. Por suerte, lo podemos encontrar en cualquier momento de nuestra vida, incluso de mayores.

LOS OBSTÁCULOS DEL DISFRUTE

Podemos preguntarnos: ¿Me permito pasármelo bien? ¿Cuándo fue la última vez que realmente me divertí?¿Podría tener una vida más divertida? Las respuestas a estas preguntas suelen desvelar obstáculos en nuestra capacidad para divertirnos.

Hay muchas personas que,  sencillamente, no saben cómo hacerlo.  Tal vez nunca hayan jugado realmente, o puede que hayan perdido la conexión con aquel espíritu de su infancia y ahora no sepan cómo retomarlo. Pero siempre podemos recuperar nuestra capacidad infantil de diversión, porque se trata de un atributo innato,

Los primeros obstáculos que podemos  encontrarnos son las preocupaciones,  la  responsabilidad, la vergüenza, la  timidez, el resentimiento…Para poder  disfrutar, tenemos que desprendernos  de todo ese peso; si no podemos dejarlo  para siempre, al menos debemos  intentarlo cada cierto tiempo.

Otra gran traba que podemos  encontrarnos para disfrutar tiene que ver con los roles, el hecho de guardar las apariencias para que los demás no cambien su visión de nosotros.

Y, por último, cabe destacar la imposibilidad que tienen muchas personas de divertirse solas. Son personas que, o bien durante su infancia siempre tuvieron compañeros de juego, o, por el contrario, hubieron de jugar solas y deseaban compañía.

En cualquier caso, solos o acompañados, la diversión es una actitud, un estado mental, y no un bien de consumo. Podemos crear nuestra propia diversión interesándonos por todo lo que hacemos. De la misma manera que los pasatiempos tradicionales se pueden tomar aburridos si los vivimos con un sentimiento de obligatoriedad, el trabajo puede resultar divertido si sabemos poner en él todo el entusiasmo y atendemos cada detalle.

VIVIR CON IMAGINACIÓN

Hay que tener una mente creativa para descubrir el placer en las cosas sencillas: percibir la belleza en lo cotidiano; el humor, en lo extraordinario, y las sutilezas, en los seres humanos. Pero no se necesitan unas dotes especiales para desarrollar este tipo de imaginación: solo se requiere estar alertas e interesados por lo que pasa alrededor.

Cuando le preguntaron al actor estadounidense Robin Williams adónde iba en busca de inspiración para sus ideas cómicas, contestó con franqueza “No voy a ningún lugar especial. Lo único que hago es mirar a mi alrededor cuando voy en el metro”.

Las enormes cifras que se invierten en ocio demuestran la necesidad que tienen los seres humanos de divertirse. No obstante, las mejores cosas de la vida son gratuitas. Queremos ver recompensado nuestro esfuerzo en la vida económicamente, y también buscamos divertirnos y vivir alegremente. Pero no deja de ser una ironía que tengamos que gastar el dinero que ganamos en diversión. Es una compensación demasiado cara; por eso, es importante no gastar nuestros ingresos en diversiones varias.

El ocio organizado no presenta riesgos, pero se olvida con facilidad. ¿Recuerdas con emoción estar tumbado al lado de una piscina, o una visita a toda prisa por cinco museos en una ciudad en la que estuviste solo un día? Ese tipo de diversiones en serie carecen de espontaneidad. Por el contrario ¿a que todavía recuerdas como si fuera ayer aquella excursión que hiciste años atrás con tus mejores amigos, o aquella puesta de sol que contemplaste en la playa con tu pareja; o cuando descubriste a esa persona que tenía tus mismos gustos musicales, literarios o cinematográficos, y con la que te pasaste horas y horas charlando?.

DEJARSE LLEVAR POR LA ESPONTANEIDAD

La verdadera diversión es espontánea, Y es raro que, en el ocio organizado, quepa la espontaneidad –como cuando vas a una fiesta y, a medianoche, la gente decide irse a caminar por la playa; o cuando en un viaje turístico te dejan solo para que visites un pueblo por tu cuenta y luego te pasan a recoger.

Hemos observado con mucha satisfacción que varios amigos y conocidos, al llegar a la madurez, se han apartado de su vida profesional y de sus actividades habituales para dedicarse a aquello que les apasionaba realmente. Nuestro dentista, sin ir más lejos, cultiva aceitunas y elabora aceite. Un pensionista de setenta años jubilado como ebanista y taxista, se ha hecho lutier por vocación…Todos ellos nos han contado lo mucho que disfrutan y con cuánto placer se dedican a sus nuevas actividades. No necesitan el ocio organizado: ellos se lo buscan por su cuenta.

Para acabar recordaremos una frase del genial actor cómico Groucho Marx: “He pasado una noche maravillosa…, pero no ha sido esta”. Ahora te pedimos que recuerdes una ocasión en la que te hubiera gustado decir esta misma frase. ¿Qué estabas haciendo? ¿Qué hubieses preferido estar haciendo? ¿Qué soñaste hacer y no te lo permitiste? Después de responderte, solo tienes que pensar que realizar tus sueños es posible.

Rita González

Executive Coach

¿Cómo te sitúas frente a los demás?

Responder a este test te permitirá evaluar si tu actitud en las relaciones es de inferioridad, de superioridad o si expresa una sana autoestima.

 

Haz una señal junto a la letra que corresponda a tu respuesta. Si la situación te resulta ajena o no te identificas plenamente con ninguna alternativa, señala de todas formas la opción que más se aproxime a la reacción que crees que tendrías.

 

 

1. Tienes prisa y justo cuando vas a salir de casa recibes una llamada telefónica. Alguien te pide que contestes una breve encuesta.

          A.  Le dices que los sientes. No le puedes atender en ese momento.

          B.  Aunque de mala gana, dejas que te haga las preguntas.

          C.  Le cuelgas el teléfono a ese estúpido tras esperarle un rotundo “¡no!”.

2. En un famoso y caro restaurante, te traen un plato claramente mal preparado.

B. Te da vergüenza quejarte y te callas. No es un problema muy importante.

C. Protestas agriamente, ¡Qué vergüenza que pase eso es un sitio tan prestigioso!

D. Cortésmente, le indicas al camarero que el plato está mal cocinado.

 

3. En una importante reunión, la mayoría de las opiniones son distintas a la tuya.

B. Te callas por lo vergonzoso que sería recibir críticas por parte de tantas personas.

C. ¡La llevan clara! Sabes que tienes razón y tus argumentos van a ser demoledores.

A. Dices algo así: “Aunque me parece interesante lo que decís, yo tengo otra opinión”, y

     la expones.

 

4. En tu trabajo no das abasto y tu jefe te encarga más tareas. ¿Cómo reaccionas?

D. Dando argumentos, expresas que no es posible seguir así y que hay que organizar

     las cosas de otra manera.

E. En ese momento no sabes bien qué hacer y dices algo no muy brillante. Luego, a

     toro pasado, se te ocurren cosas, pero ya es tarde. Cargas con el mochuelo.

F. ¡Ya está bien! Muy enfadado, dices que no aguantas más; o esto cambia o tomarás

    serias medidas…

 

5. En tu ocupación habitual:

A. Aunque sabes que tiene su complicación, te gusta trabajar en equipo, colaborar con

     los compañeros.

B. Prefieres hacer las cosas solo. Los otros siempre se aprovechan de ti.

C. Sabes que eres mejor que los demás y por ello te gusta controlar su labor, mandar.

 

6. Hace tiempo, un amigo te decepcionó. Hoy, ¿cómo actúas?

F. Cortas la relación con él, a ti la gente solo te la juega una vez.

D. Mantienes la relación. Todos, a veces, hacemos tonterías. Es cuestión de hablarlo y

    que lo entienda.

E. Intentas esquivar a esa persona porque, de vez en cuando, recuerdas lo que pasó y

     te sientes muy mal.

7.  Un amigo te pide que le hagas un favor que no ves justificado y que no quieres realizar

C. Con enfado le dices “¡No tienes rostro ni nada! Lo va a hacer, Rita la cantaora!.

D. Le expresas lo que piensas; “Lo siento, no lo voy a hacer porque no me apetece y no

     lo veo necesario”.

E. Le pones alguna excusa, pero si insiste acabas por no poder negarte.

 

8. Te dicen que una persona a la que tienes gran estima te ha criticado injustamente.

D. Cuando la ves, le expresas lo mal que te ha sentado su comentario.

E. No le dices nada para evitar una situación desagradable.

C. Muy enfadado, le pides explicaciones por esa estupidez.

9. Entre varias personas compráis un regalo a una amiga. Tú lo eliges y te fue  difícil conseguirlo, pero no lo menciona nadie.

A. Tú tampoco. Lo que de verdad importa es que le haya gustado mucho a ella.

F. No eres tonto. Con orgullo, recalcas varias veces tu papel especial en la compra.

E. Te callas; aunque, en el fondo, te sientes fatal, ninguneado.

 10. En medio de una discusión, tu pareja hace un fuerte comentario que te hiere mucho.

B. Das por finalizada la conversación y te retiras a rumiar tu dolor.

A. Intentas tranquilizarte y le expresas lo mal que te ha sentado, intentando afrontar con

    diálogo lo sucedido.

C. ¡Es la guerra! Le atacas con otro comentario aún más fuerte.

 

11. Pasas una mala racha en el trabajo y tu pareja ha obtenido en el suyo un éxito muy importante. ¿Cómo te sientes?

C. ¿Por qué negarlo? No puedes remediar sentir bastante rabia y envidia.

A. Predomina la alegría, aunque te hubiera gustado que te pasase a ti.

B. Te hundes pensando en lo torpe que eres. Es muy difícil que tú logres algo parecido.

 12. Cuando oyes chistes o comentarios despectivos sobre gente con problemas u opiniones racistas:

D. De una manera u otra, dices que no los compartes o que te desagrada oír cosas así.

C. No crees que eso tenga mayor importancia y, además, ¡qué le vamos a hacer, la

     vida es dura!.

E. Aunque no compartas esos juicios, te callas. No quieres destacarte y quedar mal.

 

13. ¿Tienes la sensación de que te disculpas más de lo necesario?

E. Si, en muchas ocasiones.

A. No. Cómo reconoces y te responsabilizas de tus errores, entiendes que no hace falta

    disculparse tanto.

F. ¡Por favor, más bien muchas personas deberían pedirte perdón a ti. Hay demasiado

    necio suelto!

 

14. En una fiesta, un amigo te dice que te va a presentar a alguien importante y famoso, y vas a poder hablar un rato con él.

B. ¡Qué corte! Preferirías que no pasara. No sabrías que decir.

C. Perfecto. Fardarás de ello con los conocidos y quizá puedas sacar algo de ese

     contacto. ¡No puedes dejar pasar esta oportunidad de conocer a gente de tu nivel!

A. Tiene que ser interesante hablar con alguien así. Quizá pases un buen rato.

15. ¿Te vienen frecuentemente recuerdos de torpezas que cometiste en el pasado o de situaciones que desaprovechaste?

E. Sí, muy a menudo. Y en esas ocasiones siempre te sientes fatal.

A. No es frecuente y, si pasa, te los quitas de la cabeza sin mayor problema.

F. ¡Al contrario! Los pensamientos que te asaltan tienen que ver más con las ocasiones

    en que destacaste sobre los demás o incluso cuando humillaste a un rival.

Rita González

Executive Coach


 

 

La nueva fuerza de trabajo

Las estadísticas son impresionantes, durante los próximos 20 años, más de 800 personas pasarán a la tercera edad diariamente y poco después, se jubilarán de su trabajo, si es que lo tienen. Además de implicar problemas de salud y de políticas sociales, este hecho significa un cambio en la naturaleza de la fuerza de trabajo y en la forma de administrarla. Lo anterior no es una situación particular para México, muchos países ya están enfrentando el mismo problema.

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En primer lugar existirá -de hecho ya existe-, escasez de personas preparadas para puestos clave, esto puede parecer difícil de creer ante la gran cantidad de desempleados que hay en el país sin embargo, para reemplazar a las personas que ingresan a la tercera edad y dejan su trabajo, hay muy pocas personas jóvenes preparadas disponibles. Simplemente en el área de choferes de camiones pesados, existe un gran déficit de personas preparadas para los próximos años. Los choferes que reemplazan a quienes se retiran, carecen de la experiencia, y los conocimientos requeridos y necesitan un entrenamiento minucioso para estar listos para el trabajo.

A pesar de la necesidad de expansión y crecimiento económico que experimenta Latinoamérica, algunas empresas han tenido que aplazar proyectos o aumentar la inversión en programas de formación interna y considerar incrementos en los salarios para retener a los empleados, ante la escasez de personal calificado para ocupar puestos gerenciales. La cifra de gerentes disponibles es aún muy pequeña para cubrir la demanda de las industrias.

Cuando me refiero a un cambio en la naturaleza de la fuerza de trabajo y en la forma de administrarla es por el hecho de que los nuevos trabajadores operaran de muy diferente manera que sus predecesores. Entre las demandas de los nuevos trabajadores están por ejemplo, la inmediata retroalimentación y atención, más flexibilidad en los horarios de trabajo, además prefieren vestir ropa informal para ser “ellos mismos”, valoran la naturaleza y la importancia del trabajo por encima del sueldo y las prestaciones y hoy quieren estar involucrados no solo en hacer el trabajo, sino también en participar en la planeación y la estrategia. Aunque quienes hoy están ingresando a la tercera edad también querían trabajos flexibles, encontrar significado en el trabajo, buena comunicación y ropa casual, la nueva generación los busca con más énfasis.

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Algunos estudios recientes sugieren que, por la exposición a la intensidad de los medios de comunicación y la tecnología, se ha creado una nueva fuerza de trabajo con un alcance más corto en su capacidad de atención y más superficial, con menos disposición a profundizar en los temas, pero también con un arsenal de nuevas herramientas tecnológicas que facilitan el trabajo y lo hacen más eficiente.. Los gerentes deberán tomar las medidas necesarias para saber dirigir a esta nueva fuerza de trabajo y aprovechar sus ventajas.

Para que las empresas puedan hacer frente de manera eficiente a los planes de largo plazo, deben tomar en cuenta que es imprescindible prever el retiro de algunos miembros y su eventual sustitución para que siempre se cuente con personal experimentado para llevar a cabo los planes hasta el final.

Algunas empresas con visión tienen procesos de reclutamiento de talento para preparar planes de sucesión que eviten las urgencias al momento de que alguna persona clave se retira de la organización. Si se toma en cuenta que una gran parte de la habilidad y los conocimientos de la empresa se van junto con quienes se retiran –y ya no regresan-, es preferible prepararse por anticipado para cuando se vaya el personal experto.

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Las empresas pueden tener a su disposición el mejor coaching y mentoring aprovechando el caudal de experiencia y conocimientos de quienes se retiran de la empresa por motivos de jubilación y que han pasado por las fases de ejecutores, gerentes, directores o consejeros, estando al frente de proyectos contribuyendo en su desarrollo porque tienen la capacidad para anticiparse y orientarse hacia la ejecución.

Las empresas deben crear un ambiente de trabajo en el que las nuevas generaciones puedan desarrollarse con flexibilidad, transparencia, compromiso y alegría –si, Alegría!- en su trabajo. Debemos de convertir el trabajo en un juego atractivo para que las nuevas generaciones se sientan atraídas por él y quieran quedarse y comprometer la misma alta energía que aplican en otras actividades para desarrollar con eficiencia su trabajo. En la competencia por atraer talento, lo anterior es clave para crear una organización ganadora.


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Al referirme a la nueva generación de trabajadores, mi intención es marcar las diferencias con la generación de quienes estamos ingresando a la tercera edad, sin pretender definir cuál de ellas es la mejor, nuestro reto es pertenecer a distintos grupos generacionales, respetándonos y valorándonos mutuamente. En esta inevitable ola de cambios, la nueva fuerza de trabajo está aquí y debemos estar todos listos para continuar el desarrollo empresarial.

Juan Manuel González Cerda

El humor contrarresta el estrés y alarga la vida

Así lo han resumido un grupo de expertos en el video divulgativo ‘Cerebro feliz: la risa y el sentido del humor’, elaborado por la Universidad de Navarra y presentado ayer en Madrid. “Humor y felicidad se asocian a llevarse bien con uno mismo y con el entorno. Para ello importan, sobre todo, el sentido de la vida y las relaciones con los demás. Si uno puede reírse de los impedimentos para ser feliz, es que los puede superar”, afirma la catedrática de Bioquímica y Biología Molecular, Natalia López Moratalla.

Por su procesamiento lingüístico, el humor es genuinamente humano y los chistes más reídos suelen caracterizarse por utilizar juegos de palabras para crear situaciones absurdas. Además, el humor sigue estrategias cerebrales diferentes para hombres y mujeres. En general, las mujeres emplean más áreas cerebrales y, sobre todo, integran más que los varones lo emocional en los diversos procesos, incluidos los cognitivos. Para los hombres lo ilógico es suficiente para el sentido del humor. Las mujeres, sin embargo requieren que lo absurdo sea gracioso para provocar la emoción de lo divertido.

“La mayor activación cerebral en la región prefrontal en las mujeres sugiere un mayor uso de la memoria a corto plazo en el procesamiento de la coherencia, el giro mental, la abstracción verbal, la atención autodirigida y el análisis de lo relevante”, aclara Moratalla. En este sentido, Moratalla compara el proceso cerebral del humor entre hombres y mujeres con un mapa de Metro: “Aunque los puntos de partida y llegada coincidan, las mujeres emplean más estaciones e implican mayor recorrido. Tanto en ellos como en ellas captar lo absurdo hunde sus raíces en la capacidad específicamente humana del cerebro ejecutivo de almacenar, manipular y comparar elementos interdependientes”, puntualiza.

“Primero usamos áreas de la corteza cerebral para procesar palabras y darnos cuenta de que lo escuchado o leído no tiene sentido. Después, utilizamos la zona que procesa los sentimientos. Allí lo absurdo o lo gracioso genera una emoción placentera”, explica Moratalla. “Interviene para ello -continúa la catedrática- la dopamina, conocida como hormona de la felicidad, que acciona el sistema de recompensa estimulando el interruptor central, llamado núcleo accumbens. Una vez activado, ese interruptor envía señales de felicidad a la corteza prefrontal. Por último, el sistema de recompensa y placer se encarga de generar la reacción eufórica, la carcajada, desde la tercera capa del cerebro”.

El vídeo recoge investigaciones del profesor británico Richard Wiseman y su Laboratorio de la Risa, así como artículos de revistas científicas: ‘Nature Neuroscience’ y ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS), entre otras. El resumen muestra de forma esquemática qué sucede en el cerebro desde que nos cuentan un chiste hasta que nos reímos. Se enmarca dentro del proyecto de la Universidad de Navarra ‘Los secretos de tu cerebro’ que, en una veintena de vídeos, pretende analizar, resumir y comunicar qué dicen las neurociencias de vanguardia sobre el cerebro.
Madrid, diciembre 24 /2010 (Europa Press)

Rita González

Executive Coach

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