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Cómo superar con éxito la entrevista personal

La entrevista de trabajo es un momento de estrés y nerviosismo para el candidato, especialmente si se han ido superando todas las pruebas de la oposición y ya sólo queda la última prueba para llegar a lograr tu objetivo y cumplir tu sueño.

Es muy importante hacer una buena preparación de la entrevista de trabajo, bien con una persona experta en la materia o por uno mismo. Nuestro objetivo es convencer al Tribunal que somos la persona idónea para ocupar ese puesto.

Es interesante, que tengas en cuenta que a partir de los resultados obtenidos en el test de personalidad y las contestaciones que has realizado a cada una de las preguntas del cuestionario de información biográfica (BIODATA), el Tribunal con el asesoramiento de los especialistas que estime necesarios, investigará en la entrevista personal los aspectos y factores que consideren relevantes para ver tu encaje al perfil del puesto para el que estés optando.

 

Por ello, primeramente, es preciso que conozcas en que consiste el biodata y como se debe contestar.

Respecto al test de personalidad, debes conocer como es el test y ser sincero en tus contestaciones. A la hora de realizarlo, deberás tener cuidado de no dejar sin contestar ninguna pregunta.

En relación al tipo de preguntas que puede hacer el Tribunal en la entrevista, pueden estar relacionadas con los siguientes ámbitos:

  • Personales y biográficas: aficiones, nivel académico, cursos realizados, problemas de salud física y psíquica, problemas personales actuales y del pasado, etc.
  • Familia y/o pareja, amistades, etc.
  • Motivación hacia el puesto al cual opositas.
  • Valores y ética profesional.
  • Experiencia profesional.

 

Otra parte de la entrevista puede estar dirigida a explorar tu manera de actuar o proceder ante distintos casos que te puedan exponer, relacionados con el puesto al que aspiras.

También te pueden hacer preguntas concernientes a ciertos conocimientos relacionados con el cuerpo de seguridad al que optas: Historia de la Guardia Civil, valores de la Policía Nacional, noticias de la Guardia Civil o Policía Nacional, etc.  Importante obtener el máximo de información sobre estos temas.

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Una parte de la entrevista puede estar dirigida a explorar tu capacidad de control emocional. Para ello, el Tribunal puede adoptar un comportamiento donde aumente la tensión en su manera de proceder y dirigir la entrevista. En este tipo de situaciones, es necesario conservar la calma y contestar desde el respeto y la asertividad. A través de una comunicación adulta, sin manifestar una comunicación no verbal sumisa o agresiva. Por tanto, se recomienda ensayar este tipo de situaciones con personas que te puedan asesorar y analizar acerca de tu comportamiento.

La primera vez que nos enfrentamos a la entrevista es una situación incómoda y puede resultar estresante. Se recomienda hacer un análisis previo de cual son nuestros puntos fuertes y áreas de mejora con respecto a nuestro perfil profesional y hacia la entrevista. Por supuesto, preparar y ensayar las posibles preguntas que nos pueden hacer.

Decir la verdad siempre, incluso en el caso de que no sea muy favorable, es lo mejor. El Tribunal puede tener acceso a todo tipo de información sobre nosotros.

Las respuestas deben ser breves, pero completas y bien argumentadas. Cuidado con dar demasiadas explicaciones que nos lleven hacia preguntas comprometidas o difíciles de contestar. Por ello, piensa antes de contestar, tomate tu tiempo, ordena los conceptos en tu cabeza para expresarlos de manera coherente y fluida.

Si te piden opinión acerca de cualquier tema, se debe tratar con prudencia, siendo comedido a la vez que firme. Argumenta bien tu exposición principalmente con hechos más que con juicios o suposiciones.

 

Procura cuidar tu comunicación no verbal: entonación, posturas, etc. La comunicación no verbal puede delatarnos si no somos absolutamente sinceros.

La clave para superar con éxito la entrevista está en tu PREPARACIÓN, te podemos ayudar a lograr tu objetivo.

Rita González

Entrenadora personal en entrevista de selección

Nunca te detengas

Hoy quiero compartir con todos vosotros esta pequeña reflexión proveniente de la Madre Teresa de Calcula

Siempre ten presente que:

La piel se arruga,

El pelo se vuelve blanco,

Los días se convierten en años…

Pero lo importante no cambia;

tu fuerza y tu convicción no tienen edad.

Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.

Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida.

Detrás de cada logro, hay otro desafío.

Mientras estés vivo, siéntete vivo.

Si extrañas lo que hacías vuelve a hacerlo.

No vivas de fotos amarillas…

Sigue aunque todos esperen que abandones.

No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.

Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.

Cuando por los años no puedas correr, trota.

Cuando no puedas trotar, camina.

Cuando no puedas caminar, usa el bastón.

Pero nunca te detengas!!!


Autora: Madre Teresa de Calcuta

http://www.youtube.com/watch?v=_FdlWXu-Q5s&feature=related

 

Rita González

 

El humor contrarresta el estrés y alarga la vida

Así lo han resumido un grupo de expertos en el video divulgativo ‘Cerebro feliz: la risa y el sentido del humor’, elaborado por la Universidad de Navarra y presentado ayer en Madrid. “Humor y felicidad se asocian a llevarse bien con uno mismo y con el entorno. Para ello importan, sobre todo, el sentido de la vida y las relaciones con los demás. Si uno puede reírse de los impedimentos para ser feliz, es que los puede superar”, afirma la catedrática de Bioquímica y Biología Molecular, Natalia López Moratalla.

Por su procesamiento lingüístico, el humor es genuinamente humano y los chistes más reídos suelen caracterizarse por utilizar juegos de palabras para crear situaciones absurdas. Además, el humor sigue estrategias cerebrales diferentes para hombres y mujeres. En general, las mujeres emplean más áreas cerebrales y, sobre todo, integran más que los varones lo emocional en los diversos procesos, incluidos los cognitivos. Para los hombres lo ilógico es suficiente para el sentido del humor. Las mujeres, sin embargo requieren que lo absurdo sea gracioso para provocar la emoción de lo divertido.

“La mayor activación cerebral en la región prefrontal en las mujeres sugiere un mayor uso de la memoria a corto plazo en el procesamiento de la coherencia, el giro mental, la abstracción verbal, la atención autodirigida y el análisis de lo relevante”, aclara Moratalla. En este sentido, Moratalla compara el proceso cerebral del humor entre hombres y mujeres con un mapa de Metro: “Aunque los puntos de partida y llegada coincidan, las mujeres emplean más estaciones e implican mayor recorrido. Tanto en ellos como en ellas captar lo absurdo hunde sus raíces en la capacidad específicamente humana del cerebro ejecutivo de almacenar, manipular y comparar elementos interdependientes”, puntualiza.

“Primero usamos áreas de la corteza cerebral para procesar palabras y darnos cuenta de que lo escuchado o leído no tiene sentido. Después, utilizamos la zona que procesa los sentimientos. Allí lo absurdo o lo gracioso genera una emoción placentera”, explica Moratalla. “Interviene para ello -continúa la catedrática- la dopamina, conocida como hormona de la felicidad, que acciona el sistema de recompensa estimulando el interruptor central, llamado núcleo accumbens. Una vez activado, ese interruptor envía señales de felicidad a la corteza prefrontal. Por último, el sistema de recompensa y placer se encarga de generar la reacción eufórica, la carcajada, desde la tercera capa del cerebro”.

El vídeo recoge investigaciones del profesor británico Richard Wiseman y su Laboratorio de la Risa, así como artículos de revistas científicas: ‘Nature Neuroscience’ y ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS), entre otras. El resumen muestra de forma esquemática qué sucede en el cerebro desde que nos cuentan un chiste hasta que nos reímos. Se enmarca dentro del proyecto de la Universidad de Navarra ‘Los secretos de tu cerebro’ que, en una veintena de vídeos, pretende analizar, resumir y comunicar qué dicen las neurociencias de vanguardia sobre el cerebro.
Madrid, diciembre 24 /2010 (Europa Press)

Rita González

Executive Coach

¿PIENSAS DEMASIADO? Cuando la mente no te deja vivir en paz

Liberarse del pensamiento excesivo.

 Cuando pensamos demasiado, cualquier pequeña preocupación puede convertirse en un tormento. Le damos vueltas y vueltas a los asuntos y, en vez de solucionarlos, entramos en una espiral negativa que no nos deja actuar ni disfrutar de lo que sí funciona en nuestra vida. Pero se trata sólo de un hábito, y cambiarlo es cuestión de actitud.

 “¿Cómo puede haberme dicho eso?”, “Qué habrá querido decir exactamente?”, “¿Cómo debo reaccionar?”, se pregunta Laura una y otra vez, tras haber tenido una discusión con una de sus mejores amigas.

Se trataba de un conflicto insignificante sobre quién debía hacer qué tramites en la organización de sus próximas vacaciones. La amiga de Laura, fiel a su estilo directo, había perdido la paciencia reprochándole con aspereza su falta de iniciativa. “¡No sé por qué voy contigo de viaje!  Hay que dártelo todo hecho”. Ahí acabó la discusión, aunque para Laura fue el comienzo de una hiperactividad mental típica en ella.

Es normal sentirse mal tras una riña, pero otra cosa es lo que le sucede a nuestra protagonista. Aquel día –y el siguiente- se fue a dormir exhausta por el esfuerzo mental realizado. Dos días completos dándole vueltas al tema, repasando una y otra vez los pensamientos y sentimientos negativos, examinándolos, cuestionándolos, amasándolos como si fuesen una pasta.

Es lo que yo llamo “pensar de más”. Cuando piensas demasiado, un pequeño problema –como un conflicto reciente con una amiga, como en el caso de Laura– se puede convertir en una auténtica espiral obsesiva, un diálogo interno desagradable e improductivo que no puedes detener.

ENREDOS MENTALES

 Al principio es posible que encontremos respuestas rápidas a la situación que nos preocupa como “Estaba de un humor de perros”, “Actúa así con todo el mundo”, “Se va a enterar” o “Le voy a cantar las cuarenta”, pero cuando pensamos de más, estas preguntas no hacen más que llevarnos a otras preguntas “¿Es correcto que me haya enfadado tanto?”, ¿Y si no soy capaz de plantarle cara?”, “¿Qué pensará de mí?”.

Nuestros pensamientos negativos se expanden, crecen y empiezan a ocupar todo el espacio mental circundante.

 Muchas veces, el pensamiento excesivo se centra en un acontecimiento específico de nuestra vida, pero luego se extiende a otras circunstancias o situaciones y a las grandes preguntas que te haces sobre ti mismo. Y con el tiempo se vuelve cada vez más negativo. Laura acabó diciéndose a sí misma: “Si no puedo gestionar conflictos como este, ¿cómo voy a poder ocupar un puesto directivo en la empresa?”, “Siempre dejo que me pasen por encima. Estoy harta, pero no tengo la fuerza necesaria para evitarlo”, “Mis padres nunca me enseñaron a controlar la rabia y es que ellos tampoco la controlaban”.

PREOCUPACIONES POCO REALISTAS

 Pensar de más no es lo mismo que “pensar en profundidad”. Cuando hablo a la gente sobre el concepto de “pensar de más”, a menudo me dicen: “¿No es bueno estar en contacto con tus emociones y encontrar la raíz de los problemas?”, “¿No te parece que los que no dan vueltas a las cosas no se enfrentan a sus problemas?.

Pero lo cierto es que pensar demasiado no supone necesariamente encontrar una vía de solución hacia nuestras preocupaciones más reales y profundas. En realidad, en vez de darnos un punto de mira privilegiado, nos hace usar una lente que muestra una imagen distorsionada y fatalista en nuestro mundo. En vez de ver la pura realidad de nuestro pasado y nuestro presente, sólo vemos lo que nuestro estado de ánimo quiere que veamos: los aspectos negativos de nuestra situación actual y lo que podría ir mal en el futuro.

 UN HÁBITO MUY PERJUDICIAL

 Pensar en exceso no sólo no ayuda, sino que también puede tener consecuencias muy negativas sobre la persona que lo padece. Durante los últimos 20 años he tenido la oportunidad de conocer a cientos de personas con este tipo de actividad mental e invariablemente sus vidas se veían muy perjudicadas por ello.

A nivel personal, la vida les resulta más difícil. Las tensiones les parecen mayores, les es más difícil encontrar buenas soluciones a los problemas y tienen más probabilidades de reaccionar mal ante el estrés.

La obsesividad también afecta a las relaciones. Los allegados pueden sentirse molestos por la constante rumiación e incluso optar por romper el vínculo. A la persona que piensa demasiado le cuesta saber qué hacer para mejorar sus relaciones. Pensar de más puede incluso contribuir a fomentar trastornos mentales, como depresión, síndromes de ansiedad o alcoholismo.

ESPECIALISTAS EN COMPLICARSE

 A través de mis observaciones he conseguido aislar tres formas de pensamiento excesivo. Algunas personas se especializan en un tipo concreto, pero muchos de nosotros experimentamos, de vez en cuando, los tres.

“Al final no me han subido el sueldo. No me lo puedo creer. Llevo cinco años en el mismo puesto, resolviendo todos los temas de la empresa y nadie me valora. Tendría que enviarlos al cuerno. Si les digo que me voy, se van a quedar petrificados. Pero se lo merecen porque son unos desalmados egoístas” Este monólogo interior corresponde a un estilo de pensamiento excesivo que podríamos llamar “de sermón”. Es el más habitual y se suele basar en algo malo que consideramos que nos han hecho. Los sermones suelen adoptar un aire de orgullo herido y tienen como objetivo aplicar un correctivo a aquellos que nos han tratado mal.

Puede que tengamos razón, que las personas que nos han perjudicado estuvieran equivocadas, pero el pensamiento excesivo en forma de sermón tiende a pintar a los demás como tipos desalmados sin considerar la otra versión de la historia. Estas ideas falsean la realidad complicando la solución de cualquier problema que tengamos, lo cual produce a su vez un aumento de la espiral del pensamiento excesivo.

También hay personas que tienden a un pensamiento excesivo que podríamos denominar “generador de realidades”. Se trata de un pensamiento que empieza de forma inocente, al notar que nos sentimos abatidos o al valorar un acontecimiento reciente. Luego empezamos a barajar posibles causas que justifiquen nuestra percepción de esos hechos. La siguiente cadena de pensamiento ilustra este estilo de rumiación: “A lo mejor estoy deprimida porque no tengo amigos. O a lo mejor es porque no he perdido nada de peso este mes. O quizá sea por todas esas catástrofes que me pasaron en el pasado. A lo mejor estoy enfadada porque en el trabajo me siguen pisoteando. O porque mi madre me sigue haciendo observaciones maliciosas. O porque mi vida no sigue la trayectoria que yo querría”. Este estilo de pensamiento provoca que veamos problemas que realmente no existen o que, en cualquier caso, no son tan exagerados como en ese momento creemos.

Otro tipo de pensamiento obsesivo es el “de confusión”, que se produce cuando no trazamos una línea recta de un problema a otro, sino que nos llegan a la mente todo tipo de preocupaciones al mismo tiempo, muchas de ellas no relacionadas con las demás. Una de mis pacientes decía “No soporto la presión del trabajo; me sobrepasa. Estoy trabajando fatal y me merezco el despido. Para empeorar las cosas Miguel tiene que irse de viaje por trabajo otra vez la semana que viene. Cada dos por tres tiene un viaje de trabajo y me deja aquí sola con los niños. Le preocupa más su trabajo que la familia. Pero no se lo puedo decir porque, en realidad, lo que me da miedo es que ya no me quiera. Estoy hecha un lio. Estoy hecha un lio terrible y no sé qué hacer”.

El pensamiento excesivo confuso puede resultar especialmente paralizante porque no podemos identificar claramente qué es lo que sentimos o pensamos: estamos abrumados con sentimientos y pensamientos que nos desorientan y, en muchos casos, nos llevan a rendirnos o huir.

¿CÓMO SE DICE “BASTA”?

Liberarse del hábito de pensar demasiado es absolutamente necesario si queremos evitar que esas reflexiones malsanas nos arrastren al fondo del pantano emocional y acaben por asfixiar nuestro espíritu. El primer paso es darse cuenta de que el pensamiento excesivo no nos ayuda en nada. Cuando estamos inmersos en el pensamiento exagerado, solemos tener la sensación de que hemos dado con algo realmente importante en nuestra vida: “Me he quitado las gafas de cristales de color de rosa” o “Por fin me estoy enfrentando a lo desastrosa que es mi vida en realidad”.

Pero, ¿es cierto que, en esos momentos, poseemos una percepción adecuada? No; al contrario. Pensar demasiado reduce nuestra visión de modo que sólo somos capaces de ver las cosas negativas de nuestra vida. El pensamiento excesivo hace que todo parezca sombrío, gris y abrumador. En esos momentos de obsesividad, creemos que tenemos motivos profundos para estar furiosos y deprimidos, irritados y tristes. Pero es precisamente el pensar de más lo que ha activado esos sentimientos hasta que se convierten en un enorme fuego que escapa completamente a nuestro control.

Por todo ello, es preciso que cuando caigamos en un episodio de obsesividad, intentemos algo tan banal como decirnos a nosotros mismos: “Pensamiento excesivo, me haces daño- ¡Vete!”. Una vez tengamos claro que no debemos dejarnos seducir por este tipo de pensamiento y aprendamos a detener su progreso lo antes posible podremos desterrarlo por completo para solucionar de forma activa los problemas.

VER LA VIDA TAL COMO ES

 El pensamiento excesivo es un hábito que nos hace sentir más ansiedad, perjudica nuestras relaciones y nos incapacita para resolver los problemas. Pero, como todos los hábitos, con un poco de determinación, es posible liberarse de él para pasar a un nivel superior y conseguir la claridad de ideas y la fuerza necesarias para afrontar la vida de una manera realista.

Imagina una vida con más paz, energía y ánimo para hacer cosas. Una vida en la que los obstáculos no son más que interesantes retos a superar. Una vida llena de gratificantes proyectos…Para muchas personas ese tipo de vida es una realidad. Y, libre del lastre del pensamiento excesivo, también puede serlo para ti. Recuerda, es sólo una cuestión de hábitos, de tu decisión de decir “no” a la obsesividad y “si” a la vida.

Rita González

Executive Coach

9 claves para tener empleados en ‘estado de bienestar’

El rendimiento de los colaboradores mejora cuando el trabajo no lo es todo en su vida.

 

 1.   Apoyo emocional

Problemas externos a la labor  de los trabajadores en la institución, pueden afectar su desempeño.
Por ello es recomendable incluir un departamento interno de psicología, como parte de Recursos Humanos, o contratar a un externo que dé el servicio e incluirlo como parte de las prestaciones.

Deberá ser confidencial y gratuito para los empleados y su familia directa, es decir, esposa, hijos y padres.

 

Ofrecer a los empleados apoyo psicológico como parte de sus prestaciones, puede disminuir su estrés laboral.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2.  Activar el cuerpo

No basta con incluir un servicio médico como parte de las prestaciones, un colaborador sano es una persona motivada  y con energía.

Involucra a los empleados en actividades físicas, ya sea a través de torneos deportivos o con actividades que ellos mismos organicen.

Esto hará que falten menos y que aumente su productividad.

Una forma de motivar a los empleados es ofrecerles algún tipo de activación física en horarios  predeterminados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3.   Acercar a la familia a la empresa

La presión, el estrés  y la poca convivencia pueden causar problemas familiares.

Es importante que los miembros de una familia estén cerca de la compañía; las reuniones o convivencias dentro del trabajo hacen que los empleados refuercen su lealtad a la empresa y se sientan apreciados.

 

Integrar a las familias de los colaboradores en convivencias de trabajo es una manera de apoyar los vínculos de los empleados con sus cónyuges, hijos y padres.

 

4. Trabajar a distancia

La posibilidad de trabajar desde su casa  o cualquier otro lugar es atractiva para aquellos que se trasladan grandes distancias o necesitan visitar clientes.

Pueden hacerlo  siempre y cuando se cumplan metas.

Algunos trabajadores son capaces de trabajar  desde casa y bajo metas. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

5. Recompensar las metas cumplidas

Fijar objetivos por proyectos o ventas   motivará al personal a trabajar más y demostrar sus capacidades.

Si al final del proyecto se cumplieron las metas, recompensa de forma pública al empleado  para resaltar su esfuerzo y su entrega.

Esto dará satisfacción al trabajador y motivará a otro

 

No sólo se debe averiguar qué motiva al empleado; si cumple la meta fijada, se le debe reconocer y recompensar. 

6. Cuidar el espacio

Una oficina agradable, organizada y limpia ayuda al empleado a sentirse más cómodo con su entorno y, por lo tanto, con deseos de llegar a la oficina, utilizar tecnología de punta  y ser parte del crecimiento de la empresa.

Tener una oficina limpia, ordenada , acogedora y luminosa  es parte de un buen ambiente de trabajo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

7. Ofrecer prestaciones únicas

Puede ser un porcentaje de la cuota del gimnasio, un plan de carrera personalizado, la posibilidad de comprar acciones, tiempo de paternidad y hasta asesoría legal.

El objetivo es que haya algo que atraiga a las personas y las enamore de la compañía.

    Ofrecer prestaciones atractivas como la posibilidad de comprar       acciones u obtener bonos, es una buena manera de dar satisfacción a los colaboradores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 8. Integrar a los equipos de trabajo

Ya sea a través de dinámicas grupales o con actividades fuera del horario laboral, el objetivo es mejorar las relaciones  entre compañeros y crear lazos que trasciendan una responsabilidad laboral  y se convierta en una responsabilidad moral.

 

 

 

 

 

Es importante fomentar el trabajo en equipo y la cooperación entre los empleados

 

9. Conocer a los empleados

Cada persona se siente motivada por distintas cosas y hay que averiguar el tipo de empleado que se tiene para ofrecer la remuneración que lo halague más: dinero, reconocimiento ,un mejor puesto.

Trata personalmente con tus empleados, conócelos  y en base a eso motívalos.

CNN EXPANSIÓN

Rita González

Executive & Personal Coach

 

 

 

Obstáculos

 

 

Voy andando por un sendero.

Dejo que mis pies me lleven.

Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. En el horizonte se recorta la silueta de una ciudad. Agudizo la mirada para distinguirla bien. Siento que la ciudad me atrae.

Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo. Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sueños están en esta ciudad. Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, o que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos.

Me imagino que todo eso está en esa ciudad. Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un poco, pero no me importa. 

Sigo. Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino. Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso. Temo… dudo.

Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente. De todas maneras decido saltar la zanja. Retrocedo, tomo impulso y salto… Consigo pasarla. Me repongo y sigo caminando.

Unos metros más adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar carrera y también la salto. Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado. Me sorprende un abismo que detiene mi camino. Me detengo. Imposible saltarlo

Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas. Me doy cuenta de que está allí para construir un puente. Nunca he sido hábil con mis manos… Pienso en renunciar. Miro la meta que deseo… y resisto.

Empiezo a construir el puente. Pasan horas, o días, o meses. El puente está hecho. Emocionado, lo cruzo. Y al llegar al otro lado… descubro el muro. Un gigantesco muro frío y húmedo rodea la ciudad de mis sueños…

Me siento abatido… Busco la manera de esquivarlo. No hay caso. Debo escalarlo. La ciudad está tan cerca… No dejaré que el muro impida mi paso.

Me propongo trepar. Descanso unos minutos y tomo aire… De pronto veo, a un costado del camino un niño que me mira como si me conociera. Me sonríe con complicidad.  

Me recuerda a mí mismo… cuando era niño.  

Quizás por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja: -¿Por qué tantos obstáculos entre mi objetivo y yo?   

El niño se encoge de hombros y me contesta: -¿Por qué me lo preguntas a mí?

Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras… Los obstáculos los trajiste tú.

autor: Jorge Bucay

 

Las metas y los sueños están ahí, pero muchas veces somos nosotros mismos los que nos ponemos los obstáculos para no alcanzarlos.

 

Juegos de poder en el trabajo

“El acoso en el trabajo es una conducta vejatoria o conducta no deseada, comentarios verbales, acciones o gestos repetidos y hostiles o no deseados que atentan contra la dignidad y la integridad psíquica o física del empleado”.

El conflicto y los roces son una realidad inevitable en las relaciones interpersonales, tanto en los grupos centrados en la persona como en los centrados en el trabajo. Las personas no tienen los mismos intereses, ni las mismas  actitudes, ni los mismos tipos de
personalidad. La labor de socialización de la familia, el entorno y el sistema educativo incluye dotar a los miembros de una sociedad de las habilidades suficientes como para abordar esos conflictos. Sin embargo, no siempre es posible. Y el mundo laboral es una de las mayores muestras. Cuando alguien dice “no aguanto a mi jefe”, nos podemos encontrar ante un superior insoportable o ante un empleado incapaz de asumir cualquier tipo de autoridad.

 

La persona afectada debe trabajar la asertividad, es decir, la capacidad de decir “no”

En primer lugar es importante distinguir entre las tensiones “necesarias” y las que se generan gratuitamente como consecuencia de desajustes personales. Por “tensiones necesarias” entendemos las que se producen inevitablemente como consecuencia de tener que responder a los objetivos de la organización. Cualquier actividad humana necesita una tensión necesaria para poderla desarrollar. Sin esa activación imprescindible las tareas no se realizan de la forma adecuada.

El problema viene cuando las organizaciones endurecen los ritmos productivos, generando presiones en cascada, de manera que cada

jefe las va transfiriendo a los miembros de su equipo. Cuando alguien dice aquello de “no soporto a mi jefe” puede querer decir “no
aguanto esta organización”. La razón: en numerosas ocasiones los jefes que presionan son a su vez víctimas de la presión de sus superiores y se convierten en cooperadores necesarios de la tensión que produce la organización.

 

El “mobbing”

Sin embargo, en otras muchas ocasiones el jefe es algo más que una víctima. Es alguien que se convierte en un agresor gratuito que, por su tipo de personalidad, “disfruta” con el cargo y necesita “chivos expiatorios”. Una vez más a este tipo de situaciones se las ha bautizado con un nombre en inglés: mobbing.

El mobbing, acoso moral u hostigamiento psicológico en el trabajo, identifica una situación en la que una persona o un grupo de personas ejercen una violencia psicológica extrema, de forma sistemática durante un tiempo prolongado, sobre otra persona en el lugar de trabajo. En el caso del mobbing hay que destacar que el agresor se sitúa siempre por encima de la víctima en la escala jerárquica de la empresa.

 

El hostigamiento se puede manifestar de muchas maneras

  • Ningunear al empleado, no encomendándole tareas.
  • Despreciar sistemáticamente las labores realizadas por el empleado o empleada.
  • Aislar a los compañeros de trabajo, impidiéndoles la comunicación entre ellos.
  • Hacer comentarios de menosprecio a la persona por su apariencia, sus convicciones o su raza.
  • Ridiculizar al trabajador ante los demás.
  • Acosar manifiesta o encubiertamente con insinuaciones o provocaciones de carácter sexual.
  • Gritar o insultar a las personas empleadas.
  • Amenazar verbalmente.
  • Extender calumnias sobre las personas empleadas en el trabajo.
  • Poner sistemáticamente en entredicho el trabajo del empleado.

 

Consecuencias del hostigamiento en la persona empleada

Las personas afectadas por jefes patológicos pasan un particular calvario que se manifiesta de múltiples formas, que afectan tanto a su persona como al entorno más próximo.

  • Síntomas psicosomáticos
    • Físicos: Cefaleas tensiónales, insomnio, alteraciones cardiovasculares, trastornos del sueño, trastornos digestivos…
    • Psíquicos: Irritabilidad, ansiedad, crisis de pánico, depresión, dificultades de atención y concentración, alteraciones de la memoria. En algunos casos la persona llega incluso a dudar de sí misma y a sentirse inferior.
  • Se resiente el propio trabajo. Disminuye la cantidad y calidad de trabajo. Dificultades para trabajar en equipo, frecuentes bajas laborales, ganas de cambiar de empresa. La suma de personas insatisfechas genera un clima desagradable en el lugar de trabajo que afecta tanto a las personas como a la propia organización. Aumentan las distracciones y por tanto el riesgo de accidentes por causa de los descuidos y las negligencias.
  • Afecta al ambiente familiar. Las frustraciones se traspasan. Cuando alguien pasa un tercio de su vida o más agobiado por jefes que presionan desmesuradamente, termina desplazando la ansiedad que le produce esa presión a los que menos culpa tienen en todo esto: los seres queridos, el cónyuge o los hijos, que acaban sufriendo también las consecuencias.

El acoso puede ser:

Agresivo: Gritos, amenaza y culpa es fácil de notar.
Pasivo: Sutil, camuflada, difíciles de identificar, de división, lo que socava.

El continúo acoso conductas:

  • Bromas         
  • Burlas
  • El abuso verbal
  • Culpa
  • Humillación
  • Denigración personal y profesional
  • Amenazas abiertas
  • Acoso (por ejemplo, racial, de género, sexual)
  • Discriminación (por ejemplo, edad, género, culturales, religiosos)
  • La manipulación de las especificaciones del trabajo
  • Carga de trabajo realista
  • Micro-gestión
  • El acoso cibernético o notas
  • La exclusión profesional y personal o el aislamiento
  • Sabotaje carrera y la situación financiera
  • Denunciante ataque
  • Chantaje
  • Agresión abierta / violencia

¿Cómo defenderse?

Cada persona afectada, por su salud mental y la de los suyos, debe ir generando sus propias defensas:

  • Reforzando la propia personalidad.
  • Trabajando la asertividad: capacidad para ser firmes y aprender a decir que no.
  • Utilizar técnicas para combatir la ansiedad y el estrés.
  • Desarrollar al máximo los aspectos positivos de la propia persona.
  • Perder el miedo a solicitar la ayuda de un profesional tanto para rebajar los niveles de ansiedad, como para aprender a afrontar todo tipo de situaciones adversas.

Cambios en las estructuras

La situación ideal es que cambien las estructuras y desaparezcan los jefes que hostigan a sus empleados. Las organizaciones deberían disponer de una estructura madura y permanente para la resolución de conflictos que están siempre presentes en las relaciones entre personas. Todo ello por el bien no sólo de estas personas, sino de las propias empresas.

La organización debería desarrollar habilidades para reconocer conflictos y manejarlos adecuadamente, conocer los síntomas del mobbing para detectarlo y abordarlo con rapidez. Para ello, en el propio centro de trabajo debería haber reglas claras sobre resolución de conflictos personales que garanticen el derecho a la queja y al anonimato y que prevean sistemas de mediación interpersonal. El logro de estos objetivos precisa de un entrenamiento de todos los miembros de las plantillas en relaciones interpersonales y resolución de conflictos.

En general, esperar que las organizaciones cambien es poco menos que un milagro. La solución a nivel individual tampoco consiste en aconsejar a la persona que cambie de empresa porque en la nueva puede encontrar más de lo mismo o incluso una situación peor.

 

¿Cómo es la personalidad del jefe patológico?

Hay una serie de rasgos frecuentes en ese tipo de personas:

  • Para compensar sus carencias internas, necesitan mandar, tener a alguien debajo a quien poder presionar y experimentar así la satisfacción del “yo soy más que tú”.
  • No suelen tener aprecio por los valores personales. Están más centrados en las tareas y consideran a las personas como meros instrumentos que terminarán convirtiéndose en residuos humanos.
  • Son personas ególatras  y narcisistas para quienes su “YO” es el centro del universo.
  • Apenas tienen sentido de culpa. No ejercitan la autocrítica ni dudan de sus ideas o actuaciones y, si lo hacen, es sólo bajo la presión de sus superiores o simplemente para agradarles y caerles bien.
  • Suelen ser cobardes cuando se les hace frente.

 Rita González

Executive Coach


Una magistral lección de Caoching en “El Discurso del Rey”

“El Discurso del Rey”, una historia que merece la pena ser analizada desde la óptica del Coaching

La película, El Discurso del Rey, trata sobre el angustioso tartamudeo del Rey de Inglaterra, Jorge VI, y en ella se pueden encontrar múltiples consejos y apreciaciones sobre el desarrollo personal, la superación, el esfuerzo y sobre todo varias técnicas de coaching aplicadas por un humilde terapeuta.
    La película, gran triunfadora de los Oscar 2011, presenta cuestiones como la frustración que puede condicionar negativamente la existencia personal y que se supera con esfuerzo,  amistad, responsabilidad y confianza.
    En realidad, las carreras profesionales están llenas de bloqueos, aprendizajes, retos, caídas, superaciones y vuelta a empezar. La película es un gran ejemplo de como se puede aprender y ejercitar la habilidad de hablar en público, superar el miedo escénico, enfrentarse a la audiencia, utilizar un micrófono y en general dominar el arte de la comunicación.
    Toda la película se convierte en una aplicación práctica del modelo coaching. Se trata de un emocionante ejemplo de cómo gestionar y trabajar en habilidades como la claridad, el consenso, el compromiso y el autocontrol. El principal objetivo es que desaparezca el tartamudeo del monarca en público y pueda vencer sus miedos de la infancia y servir a su nación en unos momentos clave para la época.
    En el film podemos ver, en diferentes momentos, dinámicas que se manifiestan en los procesos de coaching:
    • El coachee es tratado como un auténtico otro, como una persona completa, con sus historias, sus dolores, sus deseos, sus creencias y sus prácticas.
    • La etapa de acuerdos, de establecer reglas de juego.
    • La indagación de las inquietudes, los modelos mentales, el entorno.
    • La confidencialidad de las conversaciones que ocurren en la relación.
    • La toma de conciencia de la situación, de las creencias, de las historias, del contexto.
    • Las prácticas recursivas para el aprendizaje de nuevas maneras de actuar.
    • El respeto mutuo.
    • El desafío respetuoso para atravesar situaciones.
    • El reconocimiento por los logros.
    • La presencia, el estar al servicio del otro.
    • La coordinación de acciones con otros.
    • El impacto sistémico en el entorno y la posibilidad de la transformación coherente.
    • La toma de conciencia de lo obvio, el poder de la palabra, del discurso, la relación sistémica coherente de las conversaciones y las emociones, ocurriendo todo eso en la corporalidad.
    Te invito a que analices la película desde esta perspectiva y aportes tus comentarios.
    Rita González
    Executive Coach

Yo puedo hacer la diferencia

Quiero compartir con todos vosotros este escrito que me parece muy hermoso.
Yo puedo hacer la diferencia
Su nombre era Mrs. Thompson. Mientras estuvo al frente de su clase de 5º grado, el primer día de clase lo iniciaba diciendo a los niños una mentira. Como la mayor parte de los profesores, ella miraba a sus alumnos y les decía que a todos los quería por igual. Pero eso no era posible, porque ahí en la primera fila, desparramado sobre su asiento, estaba un niño llamado Teddy Stoddard.
Mrs. Thompson había observado a Teddy desde el año anterior y había notado que el no jugaba muy bien con otros niños, su ropa estaba muy descuidada y constantemente necesitaba darse un buen baño. Teddy comenzaba a ser un tanto desagradable.
En la escuela donde Mrs. Thompson enseñaba, le era requerido revisar el historial de cada niño, ella dejó el expediente de Teddy para el final. Cuando ella revisó su expediente, se llevó una gran sorpresa.
La profesora de primer grado escribió:
“Teddy es un niño muy brillante con una sonrisa sin igual. Hace su trabajo de una manera limpia y tiene muy buenos modales… es un placer tenerlo cerca”.
Su profesora de segundo grado escribió:
“Teddy es un excelente estudiante, se lleva muy bien con sus compañeros, pero se nota preocupado porque su madre tiene una enfermedad incurable y el ambiente en su casa debe ser muy difícil”.
La profesora de tercer grado escribió:
“Su madre ha muerto, ha sido muy duro para él. El trata de hacer su mejor esfuerzo, pero su padre no muestra mucho interés y el ambiente en su casa le afectará pronto si no se toman ciertas medidas”.
Su profesora de cuarto grado escribió:
“Teddy se encuentra atrasado con respecto a sus compañeros y no muestra mucho interés en la escuela. No tiene muchos amigos y en ocasiones se duerme en clase”.
Ahora Mrs. Thompson se había dado cuenta del problema y estaba apenada con ella misma. Ella comenzó a sentirse peor cuando sus alumnos le llevaron sus regalos de Navidad, envueltos con preciosos moños y papel brillante, excepto Teddy.
Su regalo estaba mal envuelto con un papel amarillento que el había tomado de una bolsa de papel.
Algunos niños comenzaron a reír cuando ella encontró un viejo brazalete y un frasco de perfume con sólo un cuarto de su contenido. Ella detuvo las burlas de los niños al exclamar lo precioso que era el brazalete mientras se colocaba un poco del perfume en su muñeca. Teddy Stoddard se quedo ese día al final de la clase el tiempo suficiente para decir: “Mrs. Thompson, el día de hoy usted huele como solía oler mi mamá”.
Desde ese día, ella dejó de enseñarles a los niños aritmética, a leer y a escribir. En lugar de eso, comenzó a educar a los niños. Mrs. Thompson puso atención especial en Teddy. Conforme comenzó a trabajar con él, su cerebro comenzó a revivir. Mientras más lo apoyaba, el respondía más rápido. Para el final del ciclo escolar, Teddy se había convertido en uno de los niños más aplicados de la clase.
Un año después, ella encontró una nota debajo de su puerta, era de Teddy, diciéndole que ella había sido la mejor maestra que había tenido en toda su vida.
Catorce años después recibió otra nota. En esta ocasión le explicaba que después de que concluyó su carrera, decidió viajar un poco. La carta le explicaba que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido y su favorita, pero ahora su nombre se había alargado un poco, la carta estaba firmada por Dr. Theodore F. Stoddard.
La historia no termina aquí, existe una carta más que leer, Teddy ahora decía que había conocido a una chica con la cual iba a casarse. Explicaba que su padre había muerto hacía un par de años y le preguntaba a Mrs. Thompson si le gustaría ocupar en su boda el lugar que usualmente es reservado para la madre del novio, por supuesto Mrs. Thompson aceptó. Ella llegó usando el viejo brazalete y se aseguró de usar el perfume que Teddy recordaba que usó su madre la última Navidad que pasaron juntos. Se dieron un gran abrazo y el Dr. Stoddard le susurró al oído, “Gracias Mrs. Thompson por creer en mi. Muchas gracias por hacerme sentir importante y mostrarme que yo puedo hacer la diferencia”.
Mrs. Thompson tomó aire y dijo, “Teddy, te equivocas, tu fuiste el que me enseñó a mi que yo puedo hacer la diferencia. No sabía cómo educar hasta que te conocí”.
    Autor: Anónimo
Rita González
Executive Coach

Aprende a descarga la mochila del pasado

Avanzar en nuestra aventura  por la vida, requiere dejar de cargar con creencias, prejuicios, modelos que tanto nos pesan y que resultan ya anticuados.

En nuestra aventura por  la vida, todos llevamos un equipaje, más o menos pesado, más o menos útil, que en determinados momentos empujamos, cargamos o arrastramos, y que de alguna manera condicionan nuestra hoja de ruta  por la vida, favoreciendo o dificultando nuestro crecimiento tanto personal como profesional. Si buceamos en él, nos encontraremos con la mayoría de nuestros recuerdos, experiencias antiguas de distinta índole; unidas a emociones, vivencias, datos, ideas, juicios, aprendizajes  y sentimientos que hemos absorbido, casi sin darnos cuenta a lo largo del recorrido por la vida.

Esta carga de memoria y emociones va con nosotros a todas partes e influye en todas nuestras actividades, decisiones y relaciones. No hace coger un camino u otro, nos empuja a reaccionar de una u otra manera, nos condiciona a actuar  adecuada o inadecuadamente, ante determinadas situaciones.

Salvo que nos paremos a reflexionar, pasa inadvertido el poderoso influjo que puede tener este equipaje emocional y cognitivo sobre nosotros. En definitiva, somos poco conscientes de las lentes con las que miramos nuestra realidad, teñidas por el color de nuestro equipaje.

No se trata de deshacernos de todo nuestro equipaje, simplemente es animarnos a colocar la mochila de vez en cuando, como si de otro nuevo viaje se tratase. El ejercicio es muy sencillo;  simplemente es abrirla y, con coraje analizar su contenido, intentando ser más conscientes de lo que llevamos cargando día a día: cada idea, cada creencia, cada prejuicio, cada emoción, cada hábito. Siendo capaces de vaciar del equipaje aquellas cosas que ya no nos son útiles, esos esquemas que han quedado obsoletos, para seguir nuestra siguiente etapa con una mochila  más ligero pero más útil.

Si queremos vivir una vida más plena y  en equilibrio, es hora de poner en práctica la limpieza de nuestra mochila, aunque sólo sea para hacer hueco a las nuevas experiencias y aprendizajes.

Rita González,    Executive Coach

 

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