Archive for the ‘Gimnasia emocional’ Category

Sé tu mismo

El árbol que halló su destino

Había una vez un jardín con manzanos, naranjos y hermosos rosales.
Todo era alegría en el jardín, pero uno de sus habitantes no participaba de la dicha general: era un árbol que se sentía muy triste. El pobre tenía un problema, no sabía quién era.

El manzano le decía:
-Te falta concentración, si te lo propones, podrás tener sabrosas manzanas, es muy fácil.
El rosal le decía:
-Es más sencillo tener rosas, y además, son más bonitas y olorosas que las manzanas.
El pobre árbol, desesperado, intentaba ser todo lo que le sugerían, pero no lo lograba y por ello se sentía cada vez más frustrado.
Un  búho muy sabio aconsejó al árbol:
-Tu problema no es tan grave, es el mismo que el de muchísimos seres sobre la tierra. No dediques tu vida ni tu energía a ser como los demás quieren que seas. Sé tú mismo, conócete  y aprende a  escuchar tu voz interior.
 ¿Mi voz interior? ¿Ser yo mismo? ¿Aprender a conocerme? – pensaba el árbol angustiado.
Pero la voz del búho, anidó en su corazón. Y el árbol dejó de escuchar los comentarios de los demás.   Aprendió a gozar, en silencio, de los rayos del sol y de las refrescantes gotas de lluvia.   Y cuando menos lo esperaba y buscaba, un día comprendió.
Su corazón se abrió y su voz interior le habló:
-Tú jamás darás manzanas ni rosas, porque no eres un manzano ni un rosal.  Tú eres un roble y tu destino es crecer majestuoso, dar sombra a los viajeros y belleza al paisaje. Tienes una misión… cúmplela.
Y el árbol se sintió seguro y fuerte, y se dispuso a ser aquello para lo cual estaba destinado.
Pronto fue admirado y respetado por todos, pero lo más importante, es que aprendió a quererse y a valorarse  él mismo.
Versión del relato “Se tu mismo”, de Aplícate el cuento (Ed. Amat), de Jaume Soler y M. Mercé Canagla.

Lo que quiero ahora

Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sana que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.

Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.

También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada. O todo.

Fuente: Ángeles Caso. Magazine 19/01/2012.

Practica Gimnasia Emocional para sentirte mejor

 Tenemos un boom de balnearios, spas, terapias relajantes, masajes y es incuestionable los beneficios que aportan, pero son  efectos paliativos, que nos duran poco, al día siguiente de recibir un masaje por ejemplo volvemos a entrar en el circulo del estrés y el malestar. Ahora, con la  gimnasia emocional, se nos presenta una oportunidad de  poder entrenarnos para aprender a gestionar y manejar nuestras emociones,  poder modificar las que de alguna manera nos perjudican y desarrollar o potenciar las emociones que nos benefician.

Su funcionamiento consiste en; entrevista, plan de acción personal, entrenamiento colectivo  y objetivos en las que se disponen de  tutorías por  profesionales acreditados y cualificados.

OBJETIVOS GENERALES que se buscan de una práctica y un entrenamiento en gimnasia emocional.

  •  Adquirir un mejor conocimiento de las propias emociones
  • Identificar las emociones de los demás.
  • Desarrollar la habilidad de controlar las propias emociones.
  • Prevenir los efectos perjudiciales de las emociones negativas
  • Desarrollar la habilidad para generar emociones positivas.
  • Desarrollar una mayor competencia emocional.
  • Desarrollar la habilidad de auto motivarse.
  • Aprender a fluir.
  • Desarrollar la capacidad para controlar el estrés, la ansiedad y los estados depresivos.
  • Adoptar una actitud positiva ante la vida.

 

OBJETIVOS ESPECÍFICOS de la práctica de gimnasia emocional

  •  Tomar conciencia de los factores que inducen un estado positivo.
  • Desarrollar la tolerancia  a la frustración.
  • Desarrollar el sentido del humor
  • Potenciar la capacidad para ser feliz.

 

RESULTADOS ESPERADOS tras la práctica de gimnasia emocional.

  •  Disminución del pensamiento autodestructivo, mejora de la autoestima.
  • Mejor adaptación profesional, familiar y social.
  • Disminución de la tristeza y sintomatología depresiva.
  • Disminución de la ansiedad y el estrés.
  • Aumento de las habilidades sociales y de las relaciones interpersonales satisfactorias.
Comienza a practicar gimnasia emocional si quieres equilibrar tu mente y tu cuerpo.
Rita González
Executive and Personal Coach