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Que no envenenen tu ánimo: cómo sobrevivir en un trabajo insatisfactorio

 

El trabajo no abunda, las posibilidades de ascender son cada vez menores y los salarios no viven precisamente su mejor momento. Ante tal panorama, muchas personas se ven obligadas a aferrarse a un puesto que, en otras circunstancias, habrían abandonado sin pensárselo. Un mal ambiente laboral, problemas con los superiores o los compañeros, baja remuneración o jornadas de trabajo interminables suelen ser algunos de los factores decisivos a la hora de encontrarse a disgusto en una empresa. En otras ocasiones, aceptar un puesto que no corresponde con nuestras expectativas más altas es inevitable en cuanto que, en la mayor parte de carreras, los primeros años exigen un sacrificio mayor que nos permitirá más tarde gozar de ciertos privilegios.

Tanto para unos casos como para otros, una relativamente extensa bibliografía se ha producido con el objetivo de proporcionar consejos a aquellos trabajadores que, conscientes de que no pueden abandonar su puesto de trabajo, sí tienen en su mano cambiar su situación en el mismo, tanto haciéndose un hueco en la empresa mejorando su relación con los que le rodean como afrontando los retos diarios de una manera más positiva. Entre las pequeñas tácticas que podemos adoptar para aguantar la situación todo el tiempo posible se encuentran las siguientes.

Además de adaptarnos a la empresa, podemos intentar mejorarla desde dentro

 

Evitar las reacciones impulsivas. En Brilla. Sobrevive y destaca en el trabajo (Conecta), uno de los mejores libros sobre el tema, Chris Baréz-Brown señala que uno de nuestros principales enemigos son nuestras emociones y la falta de control que tenemos sobre ellas. El autor indica que con demasiada frecuencia caemos rápidamente en lógicas del tipo “mi jefe no cree en la creatividad, pero yo soy creativo, por lo tanto, no cree en mí y debería buscar otro trabajo”. Baréz-Brown señala que este tipo de razonamientos son muy perjudiciales, ya que lo que debería servir para conocer lo que se exige de nosotros se convierte sin embargo en una circunstancia que nos hace pasar un mal día. En esos momentos, debemos pararnos, analizar nuestras emociones e intentar que estas no envenenen nuestro ánimo.

Observa a tus compañeros. Llegar a una nueva empresa puede ser algo traumático en muchas ocasiones, en cuanto que no sólo la cultura de la misma nos puede resultar ajena, sino que no comprendemos las dinámicas establecidas entre el personal, los superiores y las diferentes secciones. Por ello mismo, Melissa Woodson señala en AOL Jobs que la observación puede ser una herramienta útil en los primeros momentos de nuestra andadura en una firma. De esa manera, podremos averiguar qué personas son de confianza y pueden ayudarnos en nuestra integración y cuáles son los comportamientos que se premian dentro de la empresa, y cuáles son rechazados.

Piensa como un socio, no como una víctima. Aunque el tema principal deChange Better: Survive –and Thrive– During Change at Work and Througout Life(Agate B2) no sea el de la adaptación a la empresa, sí proporciona alguna enseñanza válida en un panorama laboral marcado por la inestabilidad y el cambio contante. Pero no sólo nosotros debemos adaptarnos continuamente a la compañía, sino que debemos intentar mejorar aquellas de las que formamos parte. Su autora Jeanenne LaMarsh señala que en muchas ocasiones el disgusto con nuestro entorno es tan grande que nos mantenemos al margen de él, nos consideramos víctimas y nos marginamos de las dinámicas del mismo. La fundadora de LaMarsh Global señala que “incluso si la organización para la que trabajas no parece preocuparse por tus necesidades, puedes hacer mucho por ti mismo identificando cuáles son tus problemas y qué puedes hacer para aliviarlos o hacer que desaparezcan”.

Quejarnos continuamente puede ser útil en el corto plazo, pero no en el largo

 

Cuidado con expresar tu frustración. Aunque se suele decir que expresar nuestros sentimientos suele ser la mejor forma de aliviar tensiones, en el caso del mundo laboral, donde la racionalización es más impnortante que la pasión, no es así. Como señala David McRaney, autor de You’re Not So Smart: Why You Have Too Many Friends in Facebook, Why Your Memory Is Mostly Fiction and 46 Other Ways You Are Deluding Yourself (Gotham), quejarse de manera constante y efusiva “es echar más gasolina al fuego”. El problema,
señala el autor, es que sentimos un bienestar inmediato cuando nos quejamos, ya que se activan las mismas partes del cerebro que cuando se consume una droga o se hace el amor. Sin embargo, ello tiene consecuencias negativas, porque en lugar de relajarnos en el futuro, lo único que se consigue es que busquemos ese alivio de manera constante. Además, como señalaba un estudio publicado este mismo año por el departamento de neurología de la Universidad de Stanford, la expresión continua de mensajes negativos puede perjudicar el buen ambiente de la oficina, especialmente a aquellas personas neutrales que terminan asimilando de manera inconsciente esas ideas destructivas.

Encuentra un equilibrio. Ninguna relación, ya sea personal, amorosa o laboral, es completamente satisfactoria. Siempre habrá detalles que no nos terminen de gustar, nos depriman o nos resulten molestos, pero también habrá algo que nos haga disfrutar. Como señala el periodista Adam Dachis en un artículo publicado enLifeHacker, “aunque es más fácil decirlo que hacerlo, se pueden adoptar ciertas estrategias que marquen la diferencia”. Esto se traduce no en grandes cambios en nuestra vida o nuestro trabajo, sino en los pequeños detalles que nos pueden proporcionar momentos de felicidad en el día a día. Dachis señala que eliminar algunas cosas que nos molestan y reemplazarlas por otras que nos hacen relajarnos (como comer con unos compañeros en lugar de otros, tomar un descanso fuera de la oficina en lugar de quedarnos enganchados al ordenador) puede marcar la diferencia entre querer abandonar el trabajo o pasárnoslo bien en él.

Averigua qué espera tu jefe de ti. Una las dificultades a superar más habituales es la que concierne al superior inmediato, cuyas exigencias pueden ser excesivas, desproporcionadas o incluso confusas. En 2005, Marilyn Haight publicó el libro que, como aseguraba, “ningún jefe quiere que leas”. Más allá de las estrategias demarketing, lo que es cierto es que en su ensayo Who’s Afraid of the Big, Bad Boss?(Worded Write), la escritora identifica trece tipos distintos de jefe y proporciona herramientas para tratar con ellos (y también, estrategias a evitar). Entre esta clasificación se encuentran “el represor”, “el trepa” o “el frustrado”. En el caso de los trepas, pretenden que seas capaz de responder por ti mismo ante las dificultades del departamento, sin molestarles; en el del represor, que tiende a criticar a sus empleados, que no interfieras con sus tareas; y en el del frustrado, una de las peores categorías ya que ponen a prueba la autoestima de todos los empleados, pretenden que acates sus órdenes sin salirte del guion, con la mayor rapidez posible.

Un trabajador feliz es mucho más productivo que uno que no lo es

Analiza tus hábitos y elimina los perjudiciales.Recordando que el diablo está en los detalles, muchas de las cosas que perjudican nuestro bienestar a lo largo de la jornada están relacionadas con aquellos comportamientos que llevamos a cabo de manera inconsciente y que en muchas ocasiones, nos perjudican sin saberlo. Chris Bárez-Brown sugiere que, por ejemplo, nos fijemos en el café que tomamos a lo largo del día (y que puede ponernos más nerviosos de lo que deberíamos), en la forma que tenemos de llegar al trabajo (¿transporte público, coche, a pie?) y dónde comemos (¿en un restaurante, en casa con la familia?). Quizá alterar esas costumbres cambie nuestro estado de ánimo.

 

Recuérdale a tus jefes que la felicidad es importante. Si todo lo anterior falla, quizá no nos quede otra que marcharnos si no queremos acabar por completo con nuestra salud mental, por mucho que ello comprometa nuestro bienestar material. Sin embargo, todos los superiores, dueños y demás personal al mando de grupos de trabajo deben tener siempre presente que un trabajador feliz es un trabajador mucho más productivo que uno que no lo es, algo especialmente sensible en un momento en que los propietarios se escudan en que el altísimo paro les permite sustituir a cualquier empleado rápidamente. Quizá como trabajadores recordar el siguiente dato a la mano que nos alimenta no sea lo más indicado, pero las estadísticas demuestran que los trabajadores descontentos cuestan a la economía americana unos 300 mil millones de dólares al año y que los empleados más felices producen un 12% más mientras que los infelices llegan a hacerlo un 10% menos. Así que si no estás satisfecho, quizá no seas tú el único que esté pagando las consecuencias.

 http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2013/01/02/que-no-envenenen-tu-animo-como-sobrevivir-en-un–trabajo-insatisfactorio-111412/

Estrés: la enfermedad del alma

Es difícil comprender la angustia sin tocar el estrés que producen los fenómenos familiares, laborales y sociales y, el efecto directo sobre los riesgos, peligros y consecuencias de alta gravedad sobre el entorno de vida del individuo.

Pero ¿de que forma podemos reconocerlo? Esta es la base del artículo, tener una mayor comprensión y conocimiento de él, de esta manera es posible que seamos más tolerantes con otros y con nosotros mismos cuando: “quedemos en blanco”, se nos olviden las cosas, perdamos el apetito sexual, nos angustiemos con cierta facilidad y perdamos el control de las acciones.

SINTOMAS

Existen varios estados por los cuales es importante conocerlos para trabajar sobre ellos y, estos son:

  • *  Sentimiento de profunda tristeza interior sin razón aparente.
  • *  Llorar sin razón aparente
  • *  Cambios repentinos en el trabajo o en la profesión
  • *  Alejarse de las relaciones familiares
  • *  Patrones de sueño anormales
  • *  Sueños intensos
  • *  Desorientación física
  • *  Incremento de las “conversaciones con uno mismo
  • *  Sentimientos de soledad
  • *  Un profundo anhelo de volver a Casa
.

EXPLICACIÓN DE LOS FENÓMENOS

1. Sentimiento de profunda tristeza interior sin razón aparente: Liberar el pasado causa este sentimiento de tristeza. Es parecida a la experiencia de dejar una casa en la que has vivido durante muchos años para trasladarte a una nueva. Es darte cuenta de que el tiempo se ha ido. Todo esto pasará pero hay un tiempo de “duelo” propio de los cambios.

2. Llorar sin razón: Similar al punto anterior. Es bueno y sano dejar correr las lágrimas. Ayuda a liberarse de la vieja energía interior.

3. Cambios repentinos en el trabajo o en la profesión: Síntoma muy común. Cuando estás cambiando, las cosas a tu alrededor también cambian y eso crea una sensación de inseguridad.

4. Alejarse de las relaciones familiares: Esta es una fuerte razón de estrés y afecta mayoritariamente a los jóvenes que tienen que estudiar en lugares alejados a sus padres o familia directa.

5. Patrones de sueño anormales: Puede ocurrir que se despierten muchas noches entre las 2 y las 4 de la madrugada. Hay mucho trabajo que hacer en vuestro interior, la necesidad de darse un respiro en vital.

6. Sueños intensos: Podrían incluirse sueños con contenido de batallas o guerras, sueños en los que son perseguidos o sueños con monstruos. Estás literalmente liberando viejas energías de tu interior.

7. Desorientación física: Sensación de caminar sin pisar el suelo. Una forma sencilla de sobreponerse a esto es pasar más tiempo en la naturaleza tener una mayor comprensión de si.

8. Incremento de las “conversaciones con uno mismo”: Se encontrarán hablando con ustedes mismos más a menudo. No se están volviendo locos, es una forma magnifica de escape…pero hay que controlarla.

Estos ocho fenómenos son de fácil manejo y con muy buen éxito. No obstante una gran ayuda es el ejercicio físico que acompañe al entrenamiento mental.

Existen otros síntomas pero estos corresponden a situaciones más delicadas y que explicamos más abajo.

A. Sentimientos de soledad

Aunque estén en compañía de otros podría sentirse solo(a) y separado(a) de los demás. Podrías sentir ese deseo de “huir” de los grupos o de la multitud. Estás caminando por el sendero solitario y personal. Cuanta más ansiedad les causen estos sentimientos de soledad, tanto más difícil será compartirlos con los demás en esos momentos. Los sentimientos de soledad también están asociados con el hecho de que sus ideas de amistad y familia se alejan.

B. Perdida de la pasión

Podrías sentirte totalmente desapasionado(a), sin o con poco deseo hacia las cosas. Está bien así, esto también es parte del proceso. Toma tu tiempo “para-no-hacer-nada”. No luchen con ustedes mismos. Necesitas parar durante un período breve de tiempo para poder cargar el nuevo el sofisticado software de la sexualidad.

No es malo apoyarse con hormonas (aunque peligroso por la incidencia de cáncer tanto en hombre como en mujeres) siempre en consulta con profesionales de la medicina, como tampoco lo es usar Sildenafil (Viagra) pero sólo para ir saliendo de la verdadera causa de la pérdida del apetito sexual no obstante lo más importante es hacer esfuerzos necesarios para combatir el estrés en forma inmediata. Todo lo anterior corresponde a los efectos pero lo correcto es atacar las causas.

C. Un profundo anhelo de volver a Casa

Esta es quizás la condición más difícil y desafiante de todas. Podrías experimentar un profundo e irresistible deseo de dejar el trabajo y retornar al Hogar. No es un sentimiento “suicida”. No está basado en la ira o la frustración y no quieres hacer ningún drama, ni de cara a ti mismo ni de cara a los demás. Hay una parte muy calmada que desea volver a casa. La raíz de ese sentimiento es bastante simple, el hogar es el único lugar donde tu espacio, es tu espacio, mal o bien, con los defectos o virtudes propios del sistema, sigue siendo tuyo. Naturalmente que esta sensación debe ser racionalizada pues de lo contrario estás a punto de perder lo que tengas.

¿Han sentido estos fenómenos alguna vez? Estoy seguro de que si, y es por ello que es tan conveniente que las personas sean claras y transparentes con su información personal partiendo naturalmente por ustedes mismos.

 Alvaro Infante Pinochet

Alcanzar tus metas

 No es difícil si sabes como hacerlo 

 

 

Marcarse objetivos y cumplirlos puede no resultar sencillo, pese a tener una enorme fuerza de voluntad, pero necesitamos alguna cosa más para llevar a cabo nuestros proyectos. En la actualidad, los investigadores han descrito una serie de técnicas muy efectivas para llegar a buen puerto.

Los psicólogos Edwin Locke y Gary Latham, de las Universidades de Maryland, EE.UU., y Toronto, Canadá, respectivamente, se han especializado en el estudio de como establecer métas y los mecanismos para lograrlas.

Estos investigadores proponen en sus estudios que es más probable conseguir un objetivo si:

  1. La meta representa un reto. Si tenemos el conocimiento y la habilidad necesarios, es más probable que logremos una meta difícil que una fácil.
  2. La meta es específica. Es importante tener una definición clara y precisa de lo que queremos lograr, algo que se pueda medir u observar.
  3. Obtenemos retroalimentación. Es fundamental conocer nuestro progreso, el grado de avance que hemos alcanzado.
  4. Compromiso para lograrlo, y realmente sólo nos comprometemos de verdad si el objetivo es realmente importante para nosotros y si creemos que lo podemos lograr, es decir si consideramos que el objetivo es alcanzable.

Locke enfatiza que lograr metas importantes requiere trabajo, que nos hay atajos y que son nuestros valores y metas las que nos conducen a la acción. Este  psicólogo también comenta que el miedo es uno de los principales obstáculos. Entre ellos se encuentra el miedo al cambio, a equivocarnos… es importante controlar el miedo para que no nos boicotee lo que valoramos.

Una técnica muy efectiva para el logro de metas y objetivos, es la que se conoce con el acrónimo de SMART .

Este acrónimo se forma con las iniciales de las palabras que definen como tiene que ser una buena meta:

Sencilla o pequeña
Medible
Alcanzable
Realista
Tiempo

Por lo tanto, si nos hemos planteado un gran objetivo, es preferible dividirlos en fases más pequeñas. No debemos olvidar evaluar el rendimiento obtenido en cada una de las fases. Además debe ser alcanzable y realista. Cuantificar los logros, concretarlos en el tiempo, y ponerles una fecha límite.

Pocas cosas producen tanta satisfacción como una meta lograda y cumplida.

Rita González

Executive Coach

 

Reflexiones: El Triple Filtro de Sócrates

Bienestar

En la antigua Grecia, Sócrates fue famoso por su sabiduría y por el gran respeto que profesaba a todos.

Un día un conocido se encontró con el gran filósofo y le dijo:

- ¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?

- Espera un minuto – replicó Sócrates. Antes de decirme nada quisiera que pasaras un pequeño examen. Yo lo llamo el examen del triple filtro.

- ¿Triple filtro?

-Correcto -continuó Sócrates. Antes de que me hables sobre mi amigo,  puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir. Es por eso que lo llamo el examen del triple filtro.

El primer filtro es la verdad. ¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?

- No -dijo el hombre-, realmente solo escuché sobre eso y…

- Bien -dijo Sócrates. Entonces realmente no sabes si es cierto o no.

- Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el filtro de la bondad. ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?

- No, por el contrario…

- Entonces, deseas decirme algo malo sobre él, pero no estás seguro de  que sea cierto.
Pero podría querer escucharlo porque queda un filtro: el filtro de la utilidad. ¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo?

- No, la verdad que no.

- Bien -concluyó Sócrates-, si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno, e incluso no es útil ¿para qué querría saberlo?

Rita González

Executive Coach

APRENDER A DIVERTIRSE

Vestidos con nuestro traje de adultos perdemos la capacidad que teníamos de aprender jugando.
Los mayores pensamos que todo se puede comprar, incluso la diversión, y a menudo nos olvidamos de que las mejores cosas de la vida son gratis. Divertirse es más que entretenerse; es saber dejar de lado las preocupaciones y encontrar la magia de las cosas cotidianas. Reír y pasarlo bien es una actitud sana que todos podemos adoptar.

Si aspiramos a gozar de una mente sana, en el sentido más amplio del término, así como a estar satisfechos en el trabajo, mantener buenas relaciones con los demás, conocernos a fondo y gozar de buena conciencia, tenemos que aprender a divertirnos.

Como adultos, con las responsabilidades que nos abruman, podemos llegar a olvidarnos de la importancia que tiene para nuestra salud mentar pasarlo bien. Pero si pensamos en las personas más sanas que conocemos, veremos que suelen ser también las que se ríen más a menudo y las que disfrutan más de la vida.

Existen evidencias de que las personas excéntricas tienden a ser más saludables, más felices y más longevas. Su excentricidad tiene que ver con la facilidad con que gozan de la vida, solos o acompañados, pero de manera un tanto fuera de lo común. Y es que, bien pensado, puede que la idea convencional que tenemos de la diversión no sea la que más nos convenga.

DESPRENDERSE DE LO SOLEMNE

Por absurdo que parezca, muchas personas se sorprenden durante su tiempo libre preguntándose si se están divirtiendo o no, una pregunta que subraya la complejidad del concepto diversión. ¿Qué es, entonces, la diversión? Significa dejarnos ir, desprendernos de las preocupaciones, de los agobios y de los pensamientos acerca de la responsabilidad. Esto es precisamente lo que hacemos cuando nos divertimos. Disfrutar es, por lo tanto, una actitud y no algo que podamos comprar.

La palabra diversión proviene del vocablo latino divertere, que significa alejar, es decir, distraer la atención hacía otra cosa. Pero no se trata de poner la mente en blanco, sino de apartar la atención hacia lo cotidiano para centrarla en un objeto o en una actividad apetecible, incluso creativa. Si el objeto nos resulta carente de interés, tenderemos a abandonarlo. Es el disfrute en sí lo que nos indica si la actividad merece la pena. Así pues, la diversión nos demuestra dónde radica la satisfacción.

Las personas que están enganchadas a los videojuegos, por ejemplo, asegurarán que esta actividad es divertida. No obstante, si seguimos preguntando, seguramente acabarán, por admitir que se trata de un tipo de diversión poco gratificante que, en última instancia, puede resultar vacua, pues no brinda grandes satisfacciones.

En cambio, cuando disfrutamos realmente con una película, cuando leemos un buen libro, realizamos una caminata placentera, escuchamos o bailamos al ritmo de una música excelente…,entonces, nos sentimos más plenos y satisfechos.

JUEGOS DE NIÑOS

Nuestra sociedad suele etiquetar a los niños distraídos diciendo que son así porque “sufren déficit de atención, son hiperactivos o tienen algún trastorno psicológico”. Pero, ¿por qué no pensar que simplemente están buscando una diversión genuina en su actividad y saltan de una cosa a otra hasta que la encuentran? Cuando lo hacen, son capaces de pasarse mucho tiempo ocupados, interesados y, por cierto, muy concentrados. De hecho, podemos aprender mucho observándolos. Los niños inventan maneras de divertirse y, al mismo tiempo, van aprendiendo constantemente sobre el mundo que les rodea. Están más cerca que nosotros de la naturaleza divina del juego, que es el entretenimiento más puro, la libertad de expresión y de acción sin ningún objetivo, un verdadero fin en sí mismo. No olvidemos que, en muchos mitos, hasta los dioses juegan.

DIVERTIRSE DE VERDAD

Cuando nos hacemos adultos, sin embargo, no solemos tener en cuenta el juego. Por otra parte, tampoco podemos considerar que ciertos lugares que están destinados al ocio sean verdaderos centros de diversión; simplemente, no ofrecen la libertad y la fantasía del verdadero juego. Muchos de nuestros entretenimientos son demasiado pasivos, no estimulan nuestras capacidades y, a menudo, carecen de alegría.

Hace años en clase de yoga, haciendo los ejercicios junto a mis compañeros de clase, pensé que todos estábamos esencialmente jugando. Esa era una manera de divertirnos  a pesar de ser personas adultas. Cuando se lo comenté a mis compañeros, todos estuvieron de acuerdo.

Así pues, tanto para niños como para adultos, parece que la diversión está relacionada con el cuerpo, con aprender, explorar y ampliar la conciencia…Y, para ello, a menudo se requieren compañeros de juego. Quizás este último ingrediente –el placer y el entusiasmo compartidos- es lo que añade magia al juego. Por suerte, lo podemos encontrar en cualquier momento de nuestra vida, incluso de mayores.

LOS OBSTÁCULOS DEL DISFRUTE

Podemos preguntarnos: ¿Me permito pasármelo bien? ¿Cuándo fue la última vez que realmente me divertí?¿Podría tener una vida más divertida? Las respuestas a estas preguntas suelen desvelar obstáculos en nuestra capacidad para divertirnos.

Hay muchas personas que,  sencillamente, no saben cómo hacerlo.  Tal vez nunca hayan jugado realmente, o puede que hayan perdido la conexión con aquel espíritu de su infancia y ahora no sepan cómo retomarlo. Pero siempre podemos recuperar nuestra capacidad infantil de diversión, porque se trata de un atributo innato,

Los primeros obstáculos que podemos  encontrarnos son las preocupaciones,  la  responsabilidad, la vergüenza, la  timidez, el resentimiento…Para poder  disfrutar, tenemos que desprendernos  de todo ese peso; si no podemos dejarlo  para siempre, al menos debemos  intentarlo cada cierto tiempo.

Otra gran traba que podemos  encontrarnos para disfrutar tiene que ver con los roles, el hecho de guardar las apariencias para que los demás no cambien su visión de nosotros.

Y, por último, cabe destacar la imposibilidad que tienen muchas personas de divertirse solas. Son personas que, o bien durante su infancia siempre tuvieron compañeros de juego, o, por el contrario, hubieron de jugar solas y deseaban compañía.

En cualquier caso, solos o acompañados, la diversión es una actitud, un estado mental, y no un bien de consumo. Podemos crear nuestra propia diversión interesándonos por todo lo que hacemos. De la misma manera que los pasatiempos tradicionales se pueden tomar aburridos si los vivimos con un sentimiento de obligatoriedad, el trabajo puede resultar divertido si sabemos poner en él todo el entusiasmo y atendemos cada detalle.

VIVIR CON IMAGINACIÓN

Hay que tener una mente creativa para descubrir el placer en las cosas sencillas: percibir la belleza en lo cotidiano; el humor, en lo extraordinario, y las sutilezas, en los seres humanos. Pero no se necesitan unas dotes especiales para desarrollar este tipo de imaginación: solo se requiere estar alertas e interesados por lo que pasa alrededor.

Cuando le preguntaron al actor estadounidense Robin Williams adónde iba en busca de inspiración para sus ideas cómicas, contestó con franqueza “No voy a ningún lugar especial. Lo único que hago es mirar a mi alrededor cuando voy en el metro”.

Las enormes cifras que se invierten en ocio demuestran la necesidad que tienen los seres humanos de divertirse. No obstante, las mejores cosas de la vida son gratuitas. Queremos ver recompensado nuestro esfuerzo en la vida económicamente, y también buscamos divertirnos y vivir alegremente. Pero no deja de ser una ironía que tengamos que gastar el dinero que ganamos en diversión. Es una compensación demasiado cara; por eso, es importante no gastar nuestros ingresos en diversiones varias.

El ocio organizado no presenta riesgos, pero se olvida con facilidad. ¿Recuerdas con emoción estar tumbado al lado de una piscina, o una visita a toda prisa por cinco museos en una ciudad en la que estuviste solo un día? Ese tipo de diversiones en serie carecen de espontaneidad. Por el contrario ¿a que todavía recuerdas como si fuera ayer aquella excursión que hiciste años atrás con tus mejores amigos, o aquella puesta de sol que contemplaste en la playa con tu pareja; o cuando descubriste a esa persona que tenía tus mismos gustos musicales, literarios o cinematográficos, y con la que te pasaste horas y horas charlando?.

DEJARSE LLEVAR POR LA ESPONTANEIDAD

La verdadera diversión es espontánea, Y es raro que, en el ocio organizado, quepa la espontaneidad –como cuando vas a una fiesta y, a medianoche, la gente decide irse a caminar por la playa; o cuando en un viaje turístico te dejan solo para que visites un pueblo por tu cuenta y luego te pasan a recoger.

Hemos observado con mucha satisfacción que varios amigos y conocidos, al llegar a la madurez, se han apartado de su vida profesional y de sus actividades habituales para dedicarse a aquello que les apasionaba realmente. Nuestro dentista, sin ir más lejos, cultiva aceitunas y elabora aceite. Un pensionista de setenta años jubilado como ebanista y taxista, se ha hecho lutier por vocación…Todos ellos nos han contado lo mucho que disfrutan y con cuánto placer se dedican a sus nuevas actividades. No necesitan el ocio organizado: ellos se lo buscan por su cuenta.

Para acabar recordaremos una frase del genial actor cómico Groucho Marx: “He pasado una noche maravillosa…, pero no ha sido esta”. Ahora te pedimos que recuerdes una ocasión en la que te hubiera gustado decir esta misma frase. ¿Qué estabas haciendo? ¿Qué hubieses preferido estar haciendo? ¿Qué soñaste hacer y no te lo permitiste? Después de responderte, solo tienes que pensar que realizar tus sueños es posible.

Rita González

Executive Coach

¿Cómo te sitúas frente a los demás?

Responder a este test te permitirá evaluar si tu actitud en las relaciones es de inferioridad, de superioridad o si expresa una sana autoestima.

 

Haz una señal junto a la letra que corresponda a tu respuesta. Si la situación te resulta ajena o no te identificas plenamente con ninguna alternativa, señala de todas formas la opción que más se aproxime a la reacción que crees que tendrías.

 

 

1. Tienes prisa y justo cuando vas a salir de casa recibes una llamada telefónica. Alguien te pide que contestes una breve encuesta.

          A.  Le dices que los sientes. No le puedes atender en ese momento.

          B.  Aunque de mala gana, dejas que te haga las preguntas.

          C.  Le cuelgas el teléfono a ese estúpido tras esperarle un rotundo “¡no!”.

2. En un famoso y caro restaurante, te traen un plato claramente mal preparado.

B. Te da vergüenza quejarte y te callas. No es un problema muy importante.

C. Protestas agriamente, ¡Qué vergüenza que pase eso es un sitio tan prestigioso!

D. Cortésmente, le indicas al camarero que el plato está mal cocinado.

 

3. En una importante reunión, la mayoría de las opiniones son distintas a la tuya.

B. Te callas por lo vergonzoso que sería recibir críticas por parte de tantas personas.

C. ¡La llevan clara! Sabes que tienes razón y tus argumentos van a ser demoledores.

A. Dices algo así: “Aunque me parece interesante lo que decís, yo tengo otra opinión”, y

     la expones.

 

4. En tu trabajo no das abasto y tu jefe te encarga más tareas. ¿Cómo reaccionas?

D. Dando argumentos, expresas que no es posible seguir así y que hay que organizar

     las cosas de otra manera.

E. En ese momento no sabes bien qué hacer y dices algo no muy brillante. Luego, a

     toro pasado, se te ocurren cosas, pero ya es tarde. Cargas con el mochuelo.

F. ¡Ya está bien! Muy enfadado, dices que no aguantas más; o esto cambia o tomarás

    serias medidas…

 

5. En tu ocupación habitual:

A. Aunque sabes que tiene su complicación, te gusta trabajar en equipo, colaborar con

     los compañeros.

B. Prefieres hacer las cosas solo. Los otros siempre se aprovechan de ti.

C. Sabes que eres mejor que los demás y por ello te gusta controlar su labor, mandar.

 

6. Hace tiempo, un amigo te decepcionó. Hoy, ¿cómo actúas?

F. Cortas la relación con él, a ti la gente solo te la juega una vez.

D. Mantienes la relación. Todos, a veces, hacemos tonterías. Es cuestión de hablarlo y

    que lo entienda.

E. Intentas esquivar a esa persona porque, de vez en cuando, recuerdas lo que pasó y

     te sientes muy mal.

7.  Un amigo te pide que le hagas un favor que no ves justificado y que no quieres realizar

C. Con enfado le dices “¡No tienes rostro ni nada! Lo va a hacer, Rita la cantaora!.

D. Le expresas lo que piensas; “Lo siento, no lo voy a hacer porque no me apetece y no

     lo veo necesario”.

E. Le pones alguna excusa, pero si insiste acabas por no poder negarte.

 

8. Te dicen que una persona a la que tienes gran estima te ha criticado injustamente.

D. Cuando la ves, le expresas lo mal que te ha sentado su comentario.

E. No le dices nada para evitar una situación desagradable.

C. Muy enfadado, le pides explicaciones por esa estupidez.

9. Entre varias personas compráis un regalo a una amiga. Tú lo eliges y te fue  difícil conseguirlo, pero no lo menciona nadie.

A. Tú tampoco. Lo que de verdad importa es que le haya gustado mucho a ella.

F. No eres tonto. Con orgullo, recalcas varias veces tu papel especial en la compra.

E. Te callas; aunque, en el fondo, te sientes fatal, ninguneado.

 10. En medio de una discusión, tu pareja hace un fuerte comentario que te hiere mucho.

B. Das por finalizada la conversación y te retiras a rumiar tu dolor.

A. Intentas tranquilizarte y le expresas lo mal que te ha sentado, intentando afrontar con

    diálogo lo sucedido.

C. ¡Es la guerra! Le atacas con otro comentario aún más fuerte.

 

11. Pasas una mala racha en el trabajo y tu pareja ha obtenido en el suyo un éxito muy importante. ¿Cómo te sientes?

C. ¿Por qué negarlo? No puedes remediar sentir bastante rabia y envidia.

A. Predomina la alegría, aunque te hubiera gustado que te pasase a ti.

B. Te hundes pensando en lo torpe que eres. Es muy difícil que tú logres algo parecido.

 12. Cuando oyes chistes o comentarios despectivos sobre gente con problemas u opiniones racistas:

D. De una manera u otra, dices que no los compartes o que te desagrada oír cosas así.

C. No crees que eso tenga mayor importancia y, además, ¡qué le vamos a hacer, la

     vida es dura!.

E. Aunque no compartas esos juicios, te callas. No quieres destacarte y quedar mal.

 

13. ¿Tienes la sensación de que te disculpas más de lo necesario?

E. Si, en muchas ocasiones.

A. No. Cómo reconoces y te responsabilizas de tus errores, entiendes que no hace falta

    disculparse tanto.

F. ¡Por favor, más bien muchas personas deberían pedirte perdón a ti. Hay demasiado

    necio suelto!

 

14. En una fiesta, un amigo te dice que te va a presentar a alguien importante y famoso, y vas a poder hablar un rato con él.

B. ¡Qué corte! Preferirías que no pasara. No sabrías que decir.

C. Perfecto. Fardarás de ello con los conocidos y quizá puedas sacar algo de ese

     contacto. ¡No puedes dejar pasar esta oportunidad de conocer a gente de tu nivel!

A. Tiene que ser interesante hablar con alguien así. Quizá pases un buen rato.

15. ¿Te vienen frecuentemente recuerdos de torpezas que cometiste en el pasado o de situaciones que desaprovechaste?

E. Sí, muy a menudo. Y en esas ocasiones siempre te sientes fatal.

A. No es frecuente y, si pasa, te los quitas de la cabeza sin mayor problema.

F. ¡Al contrario! Los pensamientos que te asaltan tienen que ver más con las ocasiones

    en que destacaste sobre los demás o incluso cuando humillaste a un rival.

Rita González

Executive Coach


 

 

El humor contrarresta el estrés y alarga la vida

Así lo han resumido un grupo de expertos en el video divulgativo ‘Cerebro feliz: la risa y el sentido del humor’, elaborado por la Universidad de Navarra y presentado ayer en Madrid. “Humor y felicidad se asocian a llevarse bien con uno mismo y con el entorno. Para ello importan, sobre todo, el sentido de la vida y las relaciones con los demás. Si uno puede reírse de los impedimentos para ser feliz, es que los puede superar”, afirma la catedrática de Bioquímica y Biología Molecular, Natalia López Moratalla.

Por su procesamiento lingüístico, el humor es genuinamente humano y los chistes más reídos suelen caracterizarse por utilizar juegos de palabras para crear situaciones absurdas. Además, el humor sigue estrategias cerebrales diferentes para hombres y mujeres. En general, las mujeres emplean más áreas cerebrales y, sobre todo, integran más que los varones lo emocional en los diversos procesos, incluidos los cognitivos. Para los hombres lo ilógico es suficiente para el sentido del humor. Las mujeres, sin embargo requieren que lo absurdo sea gracioso para provocar la emoción de lo divertido.

“La mayor activación cerebral en la región prefrontal en las mujeres sugiere un mayor uso de la memoria a corto plazo en el procesamiento de la coherencia, el giro mental, la abstracción verbal, la atención autodirigida y el análisis de lo relevante”, aclara Moratalla. En este sentido, Moratalla compara el proceso cerebral del humor entre hombres y mujeres con un mapa de Metro: “Aunque los puntos de partida y llegada coincidan, las mujeres emplean más estaciones e implican mayor recorrido. Tanto en ellos como en ellas captar lo absurdo hunde sus raíces en la capacidad específicamente humana del cerebro ejecutivo de almacenar, manipular y comparar elementos interdependientes”, puntualiza.

“Primero usamos áreas de la corteza cerebral para procesar palabras y darnos cuenta de que lo escuchado o leído no tiene sentido. Después, utilizamos la zona que procesa los sentimientos. Allí lo absurdo o lo gracioso genera una emoción placentera”, explica Moratalla. “Interviene para ello -continúa la catedrática- la dopamina, conocida como hormona de la felicidad, que acciona el sistema de recompensa estimulando el interruptor central, llamado núcleo accumbens. Una vez activado, ese interruptor envía señales de felicidad a la corteza prefrontal. Por último, el sistema de recompensa y placer se encarga de generar la reacción eufórica, la carcajada, desde la tercera capa del cerebro”.

El vídeo recoge investigaciones del profesor británico Richard Wiseman y su Laboratorio de la Risa, así como artículos de revistas científicas: ‘Nature Neuroscience’ y ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ (PNAS), entre otras. El resumen muestra de forma esquemática qué sucede en el cerebro desde que nos cuentan un chiste hasta que nos reímos. Se enmarca dentro del proyecto de la Universidad de Navarra ‘Los secretos de tu cerebro’ que, en una veintena de vídeos, pretende analizar, resumir y comunicar qué dicen las neurociencias de vanguardia sobre el cerebro.
Madrid, diciembre 24 /2010 (Europa Press)

Rita González

Executive Coach

¡Socorro! Puede que pronto esté en tránsito profesional

En estos tiempos que corren, en los que la economía se tambalea y los trabajos han dejado de ser estables, cada vez es más frecuente encontrarse en situación de tránsito profesional. ¿Asusta, verdad?



Claro que también hay ocasiones en que somos nosotras quienes tomamos la decisión de cambiar de trabajo, emprender, o hacer temporalmente un parón laboral. Pero no por hacerlo voluntariamente resulta siempre más fácil.

Son diferentes las circunstancias que nos llevan a esta situación de tránsito profesional, y dependiendo de cada una, hay diferentes cosas que podemos hacer además de lo obvio: respirar hondo y echarle valor.

Cuando decidas cambiar de empresa

La tasa de desempleo en España está a día de hoy en un 25%. Cada día cierran empresas que no soportan la falta de ingresos debido a la situación económica, por lo que además de haber muchas personas para ocupar cada puesto de trabajo, también hay cada vez menos empresas a las que cambiarse.

A pesar de esto, sigue habiendo cierto movimiento, no es una utopía pensar en cambiar de empleo, aunque es cierto que tendemos a ser más conservadoras respecto a los cambios por miedo a la solvencia de nuestra futura empresa.

Si tienes claro que necesitas un cambio, estés en el país que estés, no permitas que la situación económica te paralice. Eso sí, comprueba la solvencia económica de la empresa que quiera contratarte antes de dar el salto. El dicho “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer” está hecho para cobardes.

Cuando decidas emprender

Hay áreas donde emprender no es ninguna locura, especialmente en el sector Servicios y en el de Nuevas Tecnologías. Por ejemplo (y no es una recomendación), cada vez hay más personas mayores, por lo que cada vez necesitan más servicios: a domicilio, centros de día, ocio, residencias, etc.

En el ICO – Instituto de Crédito Oficial, dan algunos préstamos a emprendedores con ideas novedosas, aunque al presentar la solicitud exigen que vaya acompañada de un plan de viabilidad (si no quieres o no puedes pagarlo, te lo hacen gratis en tu Comunidad Autónoma). No se trata sólo de cumplir un trámite, ese plan de viabilidad te dará A TI la tranquilidad de saber que no te estás lanzando al vacío.

Sé precavida, no dejes tu trabajo actual mientras no dispongas de un buen modelo de negocio, un experto te haya dicho que tu proyecto es económicamente viable, te hayan concedido el préstamo si lo necesitas, hayas alquilado un local si vas a necesitarlo, y tengas los permisos de tu Ayuntamiento. Cuando tengas todo eso, ¡Ánimo, TÚ puedes!

Cuando hagas un parón laboral

En la vida hay circunstancias que nos hacen dejar el trabajo aunque pensemos que algún día volveremos al mundo laboral. Un familiar enfermo, el deseo de prolongar la baja maternal, la decisión de estudiar cuando no es compatible con tu horario laboral, viajar por el mundo…

Lo primero, intenta siempre pedir una excedencia. Al ser baja voluntaria no tienes derecho a cobrar prestación por desempleo, ni ellos tienen obligación de reincorporarte a su plantilla cuando se termine la excedencia, aunque sí estarán obligados a reincorporarte cuando necesiten contratar a alguien en un puesto semejante al tuyo. Al menos sabes que en algún momento podrás reincorporarte. (Según las leyes españolas, desconozco cómo es en otros países)

Si no tienes un año de contrato indefinido en la empresa, no tienes derecho a excedencia. No permitas que esto te desanime, vive este periodo disfrutando de tener otro tipo de vida, y no pensando si encontrarás empleo a tu vuelta. Una vez que la decisión está tomada, asúmela y no vivas en el miedo.

Cuando te quedes sin trabajo remunerado

Lo primero de todo, tu no “estás parada”, estás “en tránsito profesional”. La expresión “estar parado” es terrible y falsa, las connotaciones que tiene desmoralizan incluso al/la más fuerte. Piensa que tú no estás parada porque te mueves. Te mueves preparando tu curriculum, mandándolo a las ofertas de empleo, presentándote a entrevistas, pensando posibles opciones, etc.

Las emociones nos pueden cuando estamos asustados. No permitas que esto te suceda, corres el riesgo de hacerte “mala sangre”. Te pongo un ejemplo: a veces nos pasa que aunque salgamos de la empresa creyéndonos el argumento de quien nos da el finiquito, “eres la más nueva del área” o “no hay dinero para x”; al cabo de unas horas empiezas a inflar el globo y a pensar “mi jefe es una mala persona”, “en el fondo era una excusa”, “mi compañero X ha malmetido contra mí”, etc.

Es natural sentir miedo cuando te enteras de que te han despedido, es humano y muchas veces inevitable. Aunque debes reaccionar rápidamente, piensa siempre que:

  • .Tú vales lo mismo tengas trabajo o no lo tengas. Tu Autoestima no debe verse afectada.
  • .NADA es para siempre. Saldrás de esta situación, y lo harás antes si tienes una actitud proactiva.
  • .¿Crees que en 10 años recordarás estos días con el dramatismo con que lo vives hoy?

No es que quiera quitar importancia a lo que te está pasando, sé que es serio. Lo que intento transmitirte es que cuanto menos dramática sea tu visión, menos sufrirás y más despejada estarás para buscar soluciones. La proactividad es fundamental para salir de esta situación. Muévete lo más posible y cuanto antes; los empresarios no vienen a casa a ofrecernos trabajo. Y si tardas en encontrarlo no te asustes, nada detiene tanto al ser humano como el miedo.

“El fracaso consiste en no persistir, en desanimarse después de un error, en no levantarse después de caer.” THOMAS A. EDISON

Marta Morón Torres

APRENDE DE TUS PROYECCIONES

  • Cuando alguno de nuestros sentimientos, deseos o intenciones nos avergüenza o no somos capaces de explicarlo, muchas veces lo atribuimos a los demás. Estamos proyectando un problema nuestro que nos negamos a ver. Al darnos cuenta, tenemos la oportunidad de mejorar  la relación con los demás y, sobre todo, con nosotros mismos.

 

  • Las reacciones emocionales que muestras ante las circunstancias de la vida son fuentes de información sobre ti mismo. Si aprendes a observarte en ellas, podrás percibir qué parte de ti estás reconociendo en el otro.

 

Obsérvate

Cuando sientes que alguien “te hace algo”, reaccionas emocionalmente. Tu reacción indica que se trata de una proyección de algo que tú te haces a ti mismo. Te estás “re-conociendo” en alguien ante una situación determinada. Tu reacción automática reproduce un patrón aprendido que aplicas involuntariamente.

 

Describe el patrón

El siguiente paso es reconocer ese patrón en ti: siéntate y describe, con todo lujo de detalles, la actitud que te causa esa reacción emocional. Describe qué hace esa persona, cuándo lo hace, cómo se comporta contigo y, sobre todo, cómo te hace sentir a ti esa actitud. Si tu reacción es positiva significa que esa parte de ti te muestra una parte que te gusta de ti mismo de lo que no eres consciente. Tienes una virtud interna sin reconocer, algo positivo y que aprecias de ti mismo.

 

Reconócete

No se puede transformar nada que previamente no se reconoce. Tanto si la proyección es positiva como negativa, has de aceptar esa parte tuya. Lo que ves en el exterior no es más que una representación de las ideas y actitudes que albergas sobre ti y el mundo. Si es positiva, podrás buscar esa virtud que admiras en alguien y descubrirla en ti para ejercitarla conscientemente. Di es negativa, podrás descubrir que eso que no te gusta en los demás tampoco te gusta en ti, y aprender a cultivar la cualidad contraria y transformarte.

 

¿Se lo haces a los demás?

¿Los demás proyectan en ti…? Pero ¿haces tú lo mismo? ¿A quién? ¿En qué momentos? ¿Por qué? Te darás cuenta que lo que recibes del exterior es reflejo de lo que tú das. Por ejemplo ¿sueles desconfiar de quien desconfía de ti o confiar en quien confía en ti? Uno sólo es libre cuando no le afecta delante de quién está y cuando su actitud es el resultado de una elección y no de una reacción automática demasiado dependiente del entorno.

 

¿Te lo haces a ti mismo?

Todo eso que “haces” a los demás, en realidad, no es más que un reflejo de lo que “te haces” tú a ti mismo. Por ejemplo si te molesta que te critiquen, es muy posible que no sólo critiques a los demás, sino también a ti mismo y, a veces, de forma desmedida o injusta. Identifica los momentos en que haces eso contigo mismo. El cambio real está en modificar esa actitud; sólo entonces el exterior también lo reflejará. Si tú no entras en esa dinámica, no habrá de qué preocuparse, no te afectará que te critiquen o no.

 

Habla con tu proyección

En el siguiente paso, podrías contestar a las siguientes preguntas ¿qué crees que tendría que cambiar esa persona para quedar tú satisfecho? ¿Cómo crees que tendría que actuar? ¿Cómo te gustaría que te tratara? Toma bolígrafo y papel y descríbelo con todo lujo de detalles. Pero atención, no es para que se lo digas al otro, sino para que trabajes contigo. Se trata de transformar  tu propia actitud aprovechando lo que te dice la proyección.

 

Aplícate el cuento

Ya has descubierto “algo” en alguien y has reconocido que ese “algo” también está en ti. Ahora se trata de que te apliques a ti y a tu actitud el mismo cuento que le recomiendas a tu proyección. Conviértete en eso que deseas ver en los demás, emplea tu energía en cambiarte a ti y no en tratar de cambiar al otro. Tú sabes lo que te haría feliz recibir en los demás: empieza por dártelo a ti mismo. En la medida en que aprendas a transformar tu interior, irás encontrando la manera de hacer lo mismo en el exterior.

 

Rita González

Executive Coach

No llevarse trabajo a casa

Saber dar por acabada la jornada laboral no sólo mejora nuestra vida personal y privada; también incrementa nuestra producción y la satisfacción laboral.

Llevarse tareas a casa agudiza la sensación de estrés y dinamita el ambiente familiar. Os presento algunos consejos para hallar el equilibrio entre la vida laboral y privada:

  • Establecer límites horarios. Es importante fijar y respetar el horario de trabajo, no alargarlo. En el caso de que nos veamos obligados a dedicar más tiempo del que dicha jornada laboral nos corresponde, conviene establecer también el límite de tiempo de trabajo extra que estamos dispuestos a realizar.
  • Separar espacios. Acostumbrate a realizar las tareas sólo en el puesto de trabajo. En el caso de que trabajes en casa, restringe el espacio profesional a un despacho y no permitas que los asuntos pendientes salgan de él para aterrizar en el salón o en el dormitorio.
  • Cambiar de ropa. Considera la posibilidad de tener un atuendo formal para las horas de trabajo y otro más cómodo para el tiempo libre, ya que el cuerpo identifica el cambio de ropa con las fases de obligación y las de descanso.
Rita González
Executive Coach
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