PRACTICAR EL DIALOGO EMOCIONAL

Comunicarse de forma constructiva habitualmente es la mejor medida para prevenir conflictos. Éstas son las pautas que podemos interiorizar y utilizar.

 

 

RECONOCE TUS SENTIMIENTOS

Las conversaciones se transforman en discusiones porque se reacciona emocionalmente a lo que dice el otro. Reconocer e identificar los sentimientos que te ha despertado una discusión es el primer paso para evitar el conflicto.

 

PROMUEVE EL INTERCAMBIO

Las discusiones interminables no resuelven nada. Existe un punto de no retorno que, una vez alcanzado, dificulta enormemente reconducir la situación. Antes de llegar a ese punto, deja de discutir y empieza a hablar de lo que sientes. Comparte tus sentimientos con tu interlocutor y anímale a que comparta contigo los suyos. Habréis iniciado el camino del diálogo.

 

NO BUSQUES LA VICTORIA

En el diálogo no hay vencedores ni vencidos. El diálogo versa sobre nuestros sentimientos, que son siempre legítimos, por lo que no hay margen para la discusión. No quieras convencer a tu interlocutor a toda costa, intenta motivar el diálogo, buscar una aproximación emocional que permita retornar una conversación serena.

 

SÉ SINCERO SABIAMENTE

Valora en cada momento dónde se encuentra tu interlocutor y qué nivel de sinceridad puede recibir sin sentirse herido. Pregúntate en cada ocasión qué efecto producirá en él lo que vayas a decirle. Herir en nombre de la sinceridad es, sin duda, la manera más eficaz de mantener la distancia con los demás y perpetuar el conflicto.

RESPONDE CON SERENIDAD

No dejes que las palabras de tu interlocutor te hieran, te afecten emocionalmente y te hagan reaccionar de forma impulsiva y descontrolada. Responde serenamente sin que te dominen las emociones y exponiendo lo que consideres oportuno, dejando claro que es tu opinión personal. La reacción es el termómetro de tu inseguridad. Cuanto más seguro te sientas, menos reaccionarás y más responderás, porque te sentirás menos vulnerable a las agresiones externas.

 

EVITA LAS PROVOCACIONES

No siempre es bueno ni necesario responder a las palabras del otro. Cuando percibas que no hay ninguna intención de diálogo en tu interlocutor, es decir, cuando adviertas que se trata, pura y simplemente, de una provocación, lo mejor es ignorarla.

 

CAMBIA JUICIOS POR OBSERVACIONES

Comunicar al otro tus impresiones es muy distinto que juzgarle. A través de tus observaciones, puedes ayudarle a que descubra cosas que le han pasado inadvertidas. Con la crítica, harás que se sienta atacado y se cierre en banda, imposibilitando el diálogo.

 

OBSERVA EN PRIMERA PERSONA

Para que una observación sea de ayuda para la otra persona, tiene que referirse a lo que individualmente te sugiere a ti. Por ello, no generalices tus opiniones ni las extrapoles al resto de la gente. Hacer las observaciones en primera persona es la única forma de que estén desprovistas de toda crítica.

 

NO OLVIDES LA PARTE POSITIVA

No limites tus comentarios a lo que te despierta sentimientos negativos. Comunica también a la otra persona tus observaciones sobre todo aquello que te despierta sentimientos positivos. Vuestra relación se beneficiará mucho más de compartir lo que os une que lo que os separa.

 

MIRA A LA GENTE CON OJOS NUEVOS

Cuando regresas cada día a casa, eres distinto a cuando has salido. Todas las personas crecemos, cambiamos. Si miras a las personas que te rodean según la “etiqueta” que les colocaste en el pasado, puedes perderte su evolución. Mira a tu interlocutor como si lo estuvieras conociendo en ese momento. Tu apertura de mente abrirá las puertas del diálogo y de la relación.

Rita González

Executive Coach

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