Gestionar el cambio a través del lenguaje: el poder de la palabra

 

El lenguaje nunca es inocente, no importa en qué lengua se utilice. No solo hablamos según somos, también somos según hablamos.  El lenguaje es un generador de ser y es la herramienta que utilizamos para conseguir nuestros objetivos -Jorge Salinas-.
 

 

Una palabra irresponsable: puede encender  discordia.

Una palabra cruel: puede arruinar una vida.

Una palabra de resentimiento: puede causar odio.

Una palabra brutal: puede herir o matar.

Una palabra amable: puede suavizar las cosas.

Una palabra alegre: puede iluminar el día.

Una palabra oportuna: puede aliviar la carga.

Una palabra de amor: puede curar y dar felicidad.

¡Las palabras cobran vida! ¡Bendicen o maldicen, alientan o abaten, salvan o condenan!

Gracias a las palabras podemos percibir las diferencias, los contrastes y nos permiten acercarnos al  mundo. Con ellas podemos crear mundos reales e imaginarios. Son puente y camino para conocer y reconocer al ser próximo, descubrir sus diferentes matices, su  humanidad y, cómo no, son también el vehículo para poder llegar a nosotros mismos.

Con la palabra podemos hacer nuestra alquimia interior: aliviar dolores, lidiar con nuestras dudas, rabias, sanar heridas, convencer miedos, observar otras perspectivas, desahogarnos de nuestras esclavitudes interiores y exteriores; en una palabra liberar y liberarnos – Alex Rovira-.

Las palabras que utilizamos tienen un poder incalculable. Las podemos utilizar en nuestro beneficio o pueden hacernos mucho daño. De ti depende.

Desde esta perspectiva conviene que estés muy atento a tu lenguaje para eliminar los hábitos negativos y sustituirlos por otros más efectivos.

Las palabras nos permiten dar un giro a nuestra vida profesional  y personal hacia el éxito. Cuando te escuches realizando afirmaciones del tipo “Se me da bastante mal gestionar a mi equipo”  “las reuniones con mi jefe son insufribles”, date un tironcillo de orejas  y dale un cambio a tus palabras; utiliza la forma verbal pretérito imperfecto.

“Se me daba bastante mal  gestionar a mi equipo” o “las reuniones con mi jefe eran insufribles”. El simple hecho de “desplazar” al pasado esas debilidades, abre de par en par las puertas al cambio. Ahora es posible.

Sin embargo cuando quieras resaltar tus puntos fuertes debes utilizar el presente de indicativo, incluso para esas fortalezas en proceso de cambio. El uso del presente tiene el efecto positivo de alentarte en tu esfuerzo de cambio

El cambio y el desarrollo profesional y personal es responsabilidad nuestra, sólo necesitas salir de la zona de confort.

El lenguaje puede ser un gran vehículo de cambio.

Te invito a que lo pruebes,  te sorprenderás.

Rita González

Executive Coach

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