¿Consigues o trabajas?

Todos – tú también – conocemos la “fórmula del éxito”: “10% inspiración y 90% transpiración”. Es decir, dedica sólo el 10% de tu esfuerzo y actividad a innovar, crear y planificar lo que quieres conseguir y emplea el restante 90% en sudar, o sea, ejecutar.

 

Ejecutivo

El ámbito laboral ha elegido la palabra “ejecutivo” para significar, precisamente, esa función a la que dedicamos la mayor parte de nuestra energía.

Los ejecutivos altos y medios ejecutan, principalmente, a través de la “toma de decisiones”. En esa función su desafío es ampliar el número y la riqueza de opciones disponibles, decidir la más adecuada, comunicarla y asegurar su consecución.

Los contribuidores individuales – los que están en contacto con los clientes externos – son los encargados de ejecutar esas decisiones. Son, también, ejecutivos. Su función de ejecución se refiere a la “realización de las acciones decididas en los niveles de ejecución superiores”.

VACMO (Voy A Conseguir Mi Objetivo)

El mes pasado publiqué (en formato resumido) el proceso de 21 Pasos para establecer Objetivos con propósito (alineados con mi ser y con mi empresa). Disponer de una plataforma sólida y poderosa como VACMO sólo te sirve para cubrir tu “10% de inspiración”, sino que te provee de una palanca potente y eficaz para “Ejecutar”. Así pues ahora te enfrentas al 90% restante: la ejecución.

Una de las formas más frecuentes para medir la eficacia de nuestra ejecución es a través del logro, es decir, los resultados.

¿Consigues o trabajas?

La pregunta encierra una distinción referida a tu actitud, que tal vez quieras clarificar. Como casi todas, esa distinción es sutil y, simultáneamente, reveladora y movilizadora.

Seamos sinceros, aunque sólo sea durante un minuto, y contestemos estas preguntas: ¿Cuántos días del año me despierto con una expresión inequívoca de ilusión porque me espera una jornada de trabajo?, ¿cuántas veces siento aletear mariposas en mi estómago cuando cruzo la puerta de mi oficina, que anuncia el comienzo de una aventura desconocida y emocionante?, ¿cuántos domingos me voy a la cama deseando que la noche pase rápida porque mañana es lunes?, ¿cuántas veces me detengo para saborear, felicitarme y compartir los micrologros que conquisto cada día?

Si tu respuesta es “muy pocas veces” es probable que sólo vayas a tu empresa a trabajar. Sin duda consigues logros. Las personas que trabajan también consiguen resultados. Por eso estás aún en nómina.

Sin embargo la persona que sólo va a trabajar no suele estar muy ilusionada con su trabajo; lo considera como un castigo o, en el mejor de los casos, un inconveniente necesario para poder pagar sus facturas. Vives el trabajo como una obligación. Por eso no es una casualidad que te escuches utilizando la expresión “tengo que ir a trabajar”.

Si la respuesta es “frecuentemente” es muy probable que seas de los pocos que va a la empresa a conseguir.

Las personas que han elegido adoptar esa actitud, viven la experiencia de acudir al trabajo como un desafío voluntario, una aventura en la que van a aparecer oportunidades desconocidas. Enfrentarse a ellas y vencerlas es el juego que les satisface. Reconocer los micrologros diarios que consiguen es el combustible que les anima a repetir mañana. Los eventuales errores, fracasos y obstáculos que aparecen en el juego, no los nombran de esa forma, ni los viven con enfado y fastidio, sino como (bienvenidos) nuevos retos y posibilidades que les ofrecen la oportunidad de crecer.

Recuerda: la actitud es una elección. Tú tienes el poder de elegir la actitud con la que deseas vivir tu vida.

Muchas personas lo olvidan y, por ello, ni si quiera se plantean la posibilidad de que existan varias opciones. No se consideran libres, porque sólo hay libertad cuando dispones de opciones entre las que elegir.

Los resultados

Son completamente diferentes.

La actitud define el rango de comportamientos (acciones) y emociones asociadas que pones en juego. Y estos determinan los resultados que puedes conseguir. Las actitudes, por tanto, condicionan el tipo de resultados que podrás conseguir. Así que elige cuidadosamente la actitud más adecuada a lo que quieres conseguir.

Acción recomendada

Párate. Desconecta tu mente de lo que estás haciendo y reduce el ruido de fondo.
Sitúate en el contexto real. Recuerda que la mayor parte de tu vida transcurre en tu oficina. Así que el renglón que sigue puede ser importante para ti.
Pregúntate: ¿quiero ir a la oficina a conseguir o a trabajar?
Visiona. Imagina cómo será tu vida en cada una de esas dos opciones.
Reflexiona. Compara los beneficios e inconvenientes de cada opción.
Pide ayuda. Conversa, contrasta, argumenta y discute con otros para incrementar tu nivel de claridad.
Decide. Elige la actitud con la que vas a vivir en este ámbito (laboral y profesional).
Ejecuta. Vive, compórtate coherentemente con la actitud elegida.
Vuelve a pedir ayuda. Cambiar es completamente posible y, frecuentemente, difícil. Buscar apoyo para garantizar que consigues hacer realidad tu elección.
Celebra. Reconoce y felicítate por cada uno de los micrologros que consigues. Son tuyos. Elige ser generoso, aunque sólo sea contigo mismo.

“El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos horizontes sino en observarlos con una mirada renovada.” — Marcel Proust

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